Los esclavos del siglo XXI

La esclavitud debería ser algo del pasado, se tenía que haber superado  y olvidado. Pero en realidad no es así, en la actualidad las personas más vulnerables son engañadas con la promesa de tener una vida mejor. 

Las imágenes de la esclavitud actual son detestables, niños de apenas 6 años que son obligados a trabajar, niñas a las que obligan a prostituirse, adultos realizando trabajos forzados. 

Uno de los negocios más rentables es el de la compra- venta de personas este se produce principalmente en el mundo de la inmigración. Personas que no pueden salir de su país de origen de forma legal, son atrapadas por las mafias.

La esclavitud sexual

Habitualmente, quienes quedan atrapadas bajo estas redes son las mujeres inmigrantes, a las que les ha resultado imposible pagar el dinero que habían pactado con anterioridad. 

En este sentido, hay que diferenciar entre las mafias que actúan a pequeña escala y aquellas que lo hacen a gran escala. Así por ejemplo una red que actúe a gran escala solo necesitara internet para ponerse en contacto con una persona de otro país y poder llevar a cabo la operación. 

En cualquier país de Europa, un propietario de un local de alterne puede mandar a alguien de su confianza a Bulgaria para que realice la operación de compra de mujeres de aquél país.

Estos traficantes tienen fácil encontrar a sus víctimas ya que van a las ciudades que son más pobres del este de Europa. Para convencerlas, las engañan ofreciéndoles falsos trabajos. Pero cuando llegan a su país de destino, la realidad es bien distinta, las entragan a sus dueños que carecen de cualquier tipo de escrúpulos y las obligan a prostituirse. 

La esclavitud de los niños

Son varios los países del mundo en los que los niños trabajan como esclavos. 

Pero los casos más sangrantes se producen en el norte de la India. Allí los niños trabajan encerrados en un pequeño cuarto oscuro y sin ventilación, permanecen en él durante más de diez horas al día. Están encorvados sobre unos quemadores de gas, para fabricar una pulseras que serán vendidas por un precio irrosorio. 

Da igual en el país en el que estén, lo que importa es que son personas totalmente indefensas. Nadie les respalda, ni ningún organismo internacional, ni la sociedad ni los gobiernos. Que siguen en su papel de recaudar para proteger a quien no se lo merece. Pero no son los únicos culpables, la sociedad también lo es ya que los legitiman otorgándoles los votos. La solución no pasa por un partido u otro , o por una ideología u otra, es cuestión de personas que realmente quieran enfrentar los problemas y que sean comprometidas no es fácil pero sí el modo en el que se podría empezar a construir un mundo mejor. 


 

 

 

 

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