Esclavos de las redes sociales

Somos ESCLAVOS DE LAS REDES, Cada vez que entro en alguna de mis redes sociales me  pasa lo mismo, me río, me sorprendo, me pongo de mal humor, maldigo, me vuelvo a reír y a veces hasta reflexiono un poco, puedo cambiar de estado de ánimo de un minuto a otro, la información entra en mi cerebro sin filtro, aveces veo cosas que no quiero ver, pero así es esto, es una adicción que ya no puedo parar. Regreso a mis labores, pasa una hora, alguien más habrá comentado mi foto?, el informe puede esperar, tengo que entrar.

Juan está en una nueva relación y yo no lo sabía?, que envidia Carla se fue de viaje con toda su familia, mira lo fea se ve la novia de Paco!, que emoción, la foto de mi desayuno está triunfando, desde cuándo Rocío es feminista?, quién rayos es Humberto y por qué quiere ser mi amigo?, cómo me veré dentro de 10 años?, mira que hipócrita la Fátima, le manda mensajes de amor a su esposo y todos sabemos que no le soporta, que triste! la tortuga jorobada del ártico está a punto de extinguirse.

No hay duda de que tenemos un problema de adicción, existen estudios que indican que las  redes sociales son hoy en día más adictivas que el alcohol y el tabaco ó que se pierde mucho dinero a nivel mundial por el uso de las redes en horario laboral, las estadísticas son alarmantes, pero esto no hay quien lo pare, los me gusta liberan endorfinas que nos generan satisfacción, si viajas sientes placer pero cuando compartes tus fotos y gustan, el placer es doble. Pero hasta cierto punto es normal, los seres humanos necesitamos sentirnos aceptados, no siempre es fácil, pero en el mundo virtual sí, podemos mostrar solo lo que queremos que se vea, lo mejor de nosotros, podemos opinar y hasta ser motivacionales o podemos hasta ser ejemplos a seguir, somos quienes necesitemos ser con tal de recibir gratificación emocional, nuestro cuerpo la necesita.

No parece lógico preocuparnos tanto por la adicción de las nuevas generaciones, las que han nacido con esto, sí hay que vigilar, sí hay que supervisar y sí hay que regular, pero para ellos es algo natural, algo intrínseco. El peligro radica en las generaciones adultas, que al parecer estamos demasiado ávidos de esa aceptacción y aprobación inmediata que no conocíamos y obviamente necesitábamos, pero nuestros padres  ya no nos pueden controlar, vemos a diario gente con  50 años que posterga su trabajo por tomarse una auto foto con cara de pato, o por compartir un meme de lo más gracioso, cómo queremos regular la adicción de los más jóvenes si nosotros no podemos controlarnos?

Puede ser que no todo esté perdido y que las nuevas generaciones se salven a sí mismas de esta adicción, sin ayuda de los padres, que no podemos hacerlo por estar atrapados en esa red que queremos prohibirles o también puede ser que los adultos hagamos conciencia y empecemos a autorregularnos y predicar con el ejemplo, a tratar de ser más productivos en el trabajo antes de decirle al mundo que princesa de cuento somos, a estar más presente para nuestros hijos, antes de creer que somos buenos padres por compartir artículos sobre educación y familia y a encontrar placer en ese plato de comida sin tener que compartirlo.

Es claro que difícilmente vamos a poder dejar de ser esclavos de las redes, pero no podemos seguir pensando que es un problema de las nuevas generaciones y cerrar los ojos ante nuestra propia adicción, sin hacer nada al respecto.

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