Dentro de la historia de la antigua Roma, destacaron grandes generales y estadistas, pero ninguno problablemente salvo de manera tan evidente a Roma con ESCIPIÓN, La historia de este hombre nos la relata Ross Leckie.

Escipión el gran general de la antigua Roma, el imperio, nos cuenta en primera persona el relato de sus últimos años de vida. Escipión el general que salvo Roma de la amenaza cartaginesa, y derroto a Aníbal Barca. Pero a la vez un hombre que admiraba a su adversario.

Se decía de él que era un dios. La gente del pueblo le veneraba como a tal, y no había nadie en el naciente Imperio Romano, que no supiera de las gestas heroicas de Publio Cornelio Escipión. El brillante general, amante de la antigua Grecia, el salvador de Roma, el llamado el Africano en honor a su victoria sobre otro gigante de la historia: Aníbal el cartaginés.

Un hombre acostumbrado al desenfreno y crueldad de la guerra, pero a la vez un gran aristócrata enamorado de la belleza y el arte, alguien que concibió los cimientos de la grandeza del imperio romano. Pero denigrado por sus contemporáneos por ser un amante de la cultura y el arte griego, que en la naciente Roma estaba mal visto, y menos en un personaje de su categoría.

La voz del propio general se une a la de su amigo y amanuense, Bostar, para recorrer los espacios que vivió, sufrió y disfruto el hombre y el guerrero. Un militar invicto que derroto a Aníbal, a Filipo de Macedonia y a Antioco el Grande. Un militar invicto, curtido en el fragor del combate, sometido voluntariamente a hacia su amor incondicional hacia Roma y destruido, en sus últimos días, por la injusticia y la envidia de sus supuestos iguales.

La medida a escala humana de Escipión, el hombre que nunca perdió una batalla, pero sucumbió frente al aire viciado de las intrigas políticas. También un hombre que busco con ahínco al hijo de su enemigo y lo protegió bajo su manto y en secreto.

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