Cuando piensas en ir a algún sitio para pasar el rato, ¿piensas en ir de compras en primera opción? Y si te vas, ¿eres de las que puede pasar horas contemplando vidrieras y husmeando entre las perchas? Y al final del paseo, ¿regresas a casa con algunas bolsas, pero poca convicción sobre lo que compraste?

Aún si respondes afirmativamente, tienes la posibilidad de convertir tu compulsión en una virtud. ¿Cómo? Adoptando las ocho reglas de una compradora inteligente: 

1. Si vas a las tiendas de paseo deja las tarjetas de crédito en casa. Para algún antojo pequeño o una súper oferta imposible de rechazar, lleva algo de dinero en efectivo.

2. Cuando necesites renovar tu ropero, o ir en busca de una pieza específica, concéntrate  antes en lo que deseas encontrar. Haz una lista y compárala con el presupuesto del que dispones. Escribe al lado de cada objeto la cantidad que estarías dispuesta a invertir en él.

3. Ahorrarás tiempo si haces una búsqueda en Internet que te ayude a visualizar exactamente lo que quieres: el color adecuado, el corte, los accesorios que combinan con un conjunto y hasta lo que está a la moda y lo que no. Online podrás también comparar precios e  informarte de las tiendas en las que tienen el producto en la talla adecuada.

4. No deseches los cupones de descuento que aparecen en los magazines, o los que envían algunas tiendas a los clientes subscritos tras realizar alguna compra. Recórtalos y ponlos en un sobre que siempre viaje en tu cartera. Así los tendrás a mano en el momento de pagar.

5. Aprovecha las ofertas de temporada: compra ropa de invierno en verano y de verano en invierno. Las tiendas suelen bajar los precios de los productos que se llevan en la temporada contraria a la de ventas. Las liquidaciones anuales y las promociones en fechas señaladas como el día de la madre, San Valentín y Navidad también son buenos momentos para comprar.

6. Elige los outlets a las boutiques. No serán lugares chic pero venden productos de marca y de diseñador a precios muy por debajo de los originales.

7. No te lleves a casa lo que te cause dudas. Pasa más tiempo en el probador, pide opinión a otras compradoras y sólo lleva a la caja lo que estés completamente segura que vas a usar.

8. Como las reglas son para también para romperlas, cuando no puedas evitarlo y rompas la anterior sigue al menos este consejo: no quites las etiquetas de precio y marca de ningún producto hasta que no lo vayas a usar, y designa un sitio para guardar los recibos de tus compras. Así podrás devolver sin problemas lo que no quieras quedarte y tener de vuelta tu dinero.

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