CUANDO YO ERA NIÑA

Presenciaba, un día de esta semana, una escena familiar que despertó en mi una gran nostalgia de cuando yo era niña, veréis os pondré un poco en situación, llegaba una primita mía a casa de su abuela después de que sus padres la recogiesen del colegio, nada más llegar y como era la hora de almorzar, se dirigió a su abuela y preguntó: -Abuela, ¿Qué hay de comer?,, -- Lo que te ponga en el plato le respondió su abuela, inevitablemente no pude evitar recordar cuando yo tenía esa edad.

Me doy cuenta que, desde aquella época hasta hoy, las cosas han cambiado bastante, estudiábamos de diferente forma, hablábamos de diferente forma, comíamos de diferente forma, nos peleábamos de diferente forma, hasta nos ensuciábamos de diferente forma. Jamás hemos sido malos, fuimos trastes pero nunca malos como lo son una inmensa mayoría de los niños de hoy.

Cuando yo tenía su edad y regresaba del colegio con hambre preguntaba a mi madre, la siempre y ya clásica pregunta ¿Qué hay de comer?, ella automáticamente me respondía con una sola palabra que lo decía todo y al mismo tiempo no solventaba mis inquietudes, todo lo contrario me creaban muchas más - comida, esa era la respuesta. Hoy en día los padres son quien preguntan a los niños: --niño ¿Qué quieres almorzar hoy?, espaguetis contestarían la mayoría, algunos otros dirían que macarrones, porque claro, hay quien es tan torpe que no entiende que macarrones y espaguetis es lo mismo, en definitiva es pasta.

Mi madre solía decirme, -como te de una bofetada te salto los dientes, a veces me amenazaban con enviarme a un internado si no me comportaba bien, hoy los niños dicen a los padres, -Si me pegáis os denuncio. Mi madre solía decirme, -tú llora, tú llora, que como te ponga la mano encima llorarás por un motivo, y hoy los padres ni eso pueden decir que incurren en maltrato psicológico a sus hijos.

Todos los amigos salíamos en pandilla al bosque después de merendar, allí corríamos, cazábamos grillos algunos con la malvada idea de venderlos después en el cole, recuerdo que las hembras valían por entonces 10 pesetas y los machos, aquellos llamados ‘’los de capa, por tener una especie de manchita en su cuerpo” valían 20 pesetas, vamos que ya se estaban cocinando futuros empresarios, no se si de venta ambulante o de local fijo. Creo que hoy en día si le enseñas un grillo a un niño este lo confunde con una hormiga, veamos niños, el grillo es más grande, salta, y hace gri gri, las hormigas son más pequeñas, van, casi siempre en fila india, y no cantan, también puede ocurrir que el niño o niña empiece a correr como un energúmeno por ver algo que le resulta desconocido y de lo que Sinchán nunca habló y no vaya a ser un bicho venenoso. Recuerdo una vez que decidí acompañar a mis primos a cazar grillos, yo la verdad no tenia ni idea de cómo se cazaban así que imité todo lo que ellos hacían, arranqué lo que ellos llamaban una pajita, le saque el capuchón, es decir, los pinchos que tenía y procedí a insertarlo en el agujero del grillo, metía y sacaba, metía y sacaba y al mismo tiempo hacía girar la pajita, según mis primos ese efecto les causaba cosquillas en el trasero a los grillos y por eso salían, pero debía ser que o yo empleaba mal la técnica o los míos estaban carentes de cosquilla alguna porque era la única que no conseguía cazar grillos, además recuerdo que tenía que haber silencio absoluto para no espantar a los grillos, porque si no, según mis familiares, si nos oían y ya sabían que íbamos a por ellos., en fin, que después de varios días intentándolo por fin cacé lo que yo creía ser un grillo, a ver , en realidad era uno pero por lo visto no debía ser de los buenos porque cuando uno de mis primos los vio me lo arrebató de la mano, lo tiró al suelo y le dio un pisotón, yo al mismo tiempo de perpleja, cabreada y con ganas de saltarle al cuello le pregunté el motivo de esa actuación y su respuesta fue clara, lo que has cazado es un mata grillos, no pude evitar decirle, pues tu acabas de matar un grillo.

Antes, todos jugábamos a tirarnos por pendientes en monopatín, por regla general íbamos dos y frenábamos con los pies al llegar al final, cosa que hacía que nuestros padres se enfadasen porque tenían que comprarnos calzado cada poco tiempo, y claro, los tiempos no daban para mucho, hoy usan una especie de tabla que va conectada a un videojuego que a su vez este se conecta al televisor donde se ven unos ejercicios, juegan a todo hasta hacen deporte sin moverse del sitio, hasta ahí llega la vagancia.
Antes jugábamos a las canicas y el que ganaba se llevaba las canicas de los demás, también solíamos jugar a papas y mamás, al escondite, veíamos los mundos de yupi, barrio sésamo, el cuerpo humano con erase una vez la vida, en los coles nos daban un brik pequeño de leche que debíamos beber nada más llegar y después lavarnos los dientes, los problemas en el patio se solucionaban no prestando los juguetes o poniendo motes, bueno va, alguna vez también hubo algún tirón de pelo, comprábamos sobres sorpresas de 50 pesetas donde casi siempre en verano, traían pistolitas de agua.

Hoy en día juegan a tirar balones incendiarios a personas mayores, ya no juegan a papás y mamás si no que directamente pasan a la violencia doméstica, no tienen ni idea de lo que es el escondite, ni el español ni el inglés, barrio sésamo para ellos es un barrio escondido en algún lugar de España y Yupi una invención nuestra, claro ellos no pasan de Sinchán o de otro tipo de vulgaridades, porque claro, un dibujo de un perro volador que va resolviendo problemas en diferentes países para ellos es demasiado fantástico, irreal y nada ilustrativo, a decir verdad para los padres tampoco, para qué se van a preocupar los padres en enseñarles cosas decentes a los hijos y ellos mismos ven ese tipo de dibujos o les enseñan cosas que no debieran. No les hables tampoco de la canción de los payasos, tampoco de las canciones de Enrique y Ana, los problemas los solucionan a palos y no conocen la sensación de abrir un sobre sorpresa como si se tratase de un regalo. Es triste que ya no televisen erase una vez la vida, tampoco creo que les interesase mucho saber cómo funciona nuestro cuerpo, tan solo les interesa aprender el baile del culito y el movimiento de la trompa.

Antes nosotros usábamos la ropa de nuestros hermanos, primos, amigos, porque no había fortuna en casa para comprar continuamente ropa, nuestros pañales eran de trapo, nos calentábamos al lado de la cocina de hierro que según soplase el viento nos ahumaba la casa, y no teníamos televisor en las habitaciones. Nosotros éramos felices con los walkmans, que por cierto, el mío todavía anda por casa, el que más y el que menos también hemos puesto el tocadiscos de nuestros padres a funcionar, y hoy, hoy ya se mueren si no tienen un mp4, si no tienen ropa de moda, si no tienen una play o un buen reproductor DVD, que por cierto, todavía guardo con cariño mi primer vídeo beta y el VHS, y así podría estar toda la noche haciendo diferencias, pero el tiempo no da para más, tan sólo quisiera hacer recordar algunos padres que, aunque no hubiéramos tenido tanto como hay hoy, éramos más sanos, así que pensar cómo os gustaría que vuestros hijos, el día de mañana criaran a sus hijos pensando en cómo habéis sido criados vosotros, porque como dice: José Martí Político y escritor cubano

“Los niños son la esperanza del mundo”.

 

Silvia González.

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