La Envidia y la Luz

La Envidia y la Luz

Algunas veces cuando hemos tenido éxito, a lo mejor en la escuela, la universidad, en el trabajo, en un deporte, en una empresa… Alguien por ahí no se ha sentido bien y nos quiere hacer quedar mal, nos quiere avergonzar, quiere vernos fallar… Eso se define con una sola palabra “envidia“. Esta es uno de los peores y más negros sentimientos que puede tener un ser humano. Consideremos la siguiente fábula:

La serpiente y la luciérnaga:

Cuenta la historia que un buen día, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. La pequeña huía volando rápidamente atemorizada por la feroz depredadora. La serpiente obstinada por atraparla, no pensó ni un momento en desistir en difícil tarea. Pasó un día, pasaron dos días y nada. Al tercer día, ya la luciérnaga sin fuerzas se detuvo en la rama de un arbusto y le dijo a la serpiente: “¿Puedo hacerte tres preguntas?” La serpiente sorprendida por tal petición le dijo altanera: “No acostumbro dar estos derechos a mis presas, pero como te voy a devorar igual, puedes preguntar”. La luciérnaga le hizo la primera pregunta: “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?” “No”, respondió tajante la serpiente. “¿Yo te hice algún mal?”, repreguntó el pequeño insecto. “No”, dijo la rastrera. “Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?”, preguntó la luciérnaga. La respuesta a la tercera pregunta fue: “Porque no soporto verte brillar”.

Bueno el final de la fábula es que la serpiente manifiesta: “De verdad no puedo, no soporto verte brillar, no soporto que alguien brille y llame la atención más que yo” (estaba enferma de envidia); luego de decir esto abre sus fauces y se traga a la luciérnaga.

La envidia es como una enfermedad

la envidia

A veces muchos de nosotros tenemos celos, tenemos envidia de aquellas personas que brillan más que nosotros, la pregunta es ¿Debo dejar de brillar debido a la ENVIDIA del otro?... La respuesta debe ser ¡NO! Yo me mantendré firme, tengo que seguir siendo como soy y dando lo mejor de mí para lograr mis objetivos. Pero que ese brillo, esa luz, que brille y dé luz a los otros; que brille e indique el camino para los otros, no brillar para sobresalir y humillar, no dar luz para opacar a los otros; sino que sea una luz para compartir para alumbrar mi vida, mi familia, mi cuidad, mi mundo.

Hay un dicho hebreo que traducido dice: “Una vela puede dar luz a mil velas”. Yo enciendo una vela y con ésta yo puedo pasar el fuego a cientos a mil velas y mi vela no va a perder nada, y sin perder estoy dando la posibilidad a que los otros demuestren lo suyo (Esas personas tendrán que aprender a brillar con LUZ propia)

El Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la luz del mundo;” (Mateo 5:14). Nosotros también, como la vela, tenemos esa luz, tenemos ese calor, tenemos ese conocimiento, tenemos esa fuerza, si la damos, la transmitimos, la compartimos, no perdemos nada y todos ganamos.

Digámosle no a la envidia.

luciernaga

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