envidia

CUANDO LA ENVIDIA TE CONSUME

 ENVIDIA Y VIDA

La ENVIDIA consume el alma de quien la siente en un grado extremo. Aunque hay quien opina que existe una envidia sana mientras que esta se sepa controlar y se sienta en una medida pequeña. No obstante, ¿cuántas personas realmente sabe controlar el grado de envidia? Mayormente, esta consume a las personas quienes la sienten.

La envidia consume a las personas quienes la sienten.

Todo comienza por una admiración. En ocasiones, admiramos a alguien por su belleza, por sus éxitos en sus estudios, en su trabajo y en su vida privada… No obstante, esta admiración se convierte en envidia cuando empecemos a comparar la vida de la persona admirada con nuestra propia y nos damos cuenta de todo aquello que nos falta y, sin embargo, quisiéramos tenerlo también. Llegados a este punto es donde la envidia puede seguir sana, si nos tomamos a esta persona admirada como ejemplo para luchar por conseguir nuestras propias metas, o puede convertirse en envidia mala y enfermiza. Esta última se da cuando dejamos de vivir nuestra propia vida, sin preocuparnos el rumbo que toma, y comenzamos a vivir pendiente de esa persona que en un principio admirábamos. Esa admiración se convierte en odio y rechazo porque la envidia se convierte en celos que nos consumen literalmente.

Llegados a este punto, se crea cierta dependencia. La persona envidiosa torna en vivir la vida de la otra persona, estar pendiente de todo aquello que hace y deja de hacer, cómo consigue todo lo que quiere sin perder ningún detalle de su vida. Nos convertimos en observador pasivo de la persona inicialmente admirada esperando con anhelo el momento cuando ¡por fin! comienza a irle mal en su vida. Esperamos algún tropezón.

¿Adónde nos lleva la envidia?

Desperdiciamos nuestra vida, nuestro tiempo y nuestra energía. Solamente vivimos como meros observadores pasivos de la vida ajena llevada por la persona admirada. El mal o la enfermedad de la envidia consiste en no darnos cuenta que en el fondo admiramos a dicha persona y nos consumimos por dentro, porque aquella persona hace y obtiene todo aquello que nosotros quisiéramos para nosotros. No nos damos cuenta que el tiempo va pasando sin que hagamos nada por cambiar nuestra situación ni vivir nuestra vida. A veces, nos damos cuenta cuando ya es demasiado tarde. Para entonces, hemos llegado a la vejez y al punto de repasar nuestra vida. Despertamos del sueño vivido cuando nos preguntamos adónde se han ido todos estos años de nuestra vida.

¿Realmente vale la pena vivir pendiente de los demás? ¿Cuándo llega el momento de comenzar a vivir nuestra propia vida? Este momento no llega por sí sólo, sino cuando cada uno individualmente toma la decisión de tomar las riendas de su propia vida. Solamente tenemos una y hay que aprovecharla al máximo. Todo lo demás como la salsa rosa, la envida, la comparación, las críticas y los chismes, no llevan a nada bueno. Todo ello mantiene a mucha gente tan ocupada en las cosas superfluas que no se da cuenta de cómo pierden el tiempo. En otras palabras, carecen de personalidad propia. Por ello, se refugian en la vida de otras personas.

La envidia enfermiza llena a la persona con mucha negatividad y la vuelve reacia. Es lo que no te deja prosperar.

....Cuando la envidia te consume.

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