Humildad: Valor fundamental que desde siempre nos enseñan. Y todos nos repiten lo humilde que debe serse. Nadie nos explica cómo es. Lo entendemos por contraparte. ¿Qué es ser humilde?. Es NO andar por ahí echándoselas de lo que uno es, de lo que se tiene. Pero, ¿por qué es tan valorado?. ¿Por qué se rechaza de plano a quién no se considera humilde?. Tal vez aquel que no lo es simplemente se defiende y compensa alardeando de lo que no es, de lo que no tiene. Ok. Lo que sea. Pero vamos a lo que nos compete. Apartando esos casos en los que la humildad es inexistente (por la razón que sea), el resto vamos por el mundo en la lucha constante ego-humildad.

Pareciera que tenemos prohibido decir lo bueno de nosotros mismos, aceptar cuando algo quedó bien y ser el primero que lo dice. Esto último sobretodo. Obligatorio sí es siempre aceptar los errores, darnos cuenta no basta, hay que decirlo, pedir disculpas si se agravió a alguien. Pero ¿de lo bueno?. Hay que esperar a que otro lo note, que otro lo diga y, de pronto, si nos lo permitimos, aceptar el cumplido. Hasta ahí. Cuidado con reforzarlo o continuar con el cumplido, no vaya a ser que el otro pueda pensar que nos dio cuerda y hasta ahí llegó la humildad.

Y ¿la sensatez en dónde queda?. Es decir, si uno sabe que hizo algo excelente o que es bueno en alguna cosa ¿por qué no decirlo?, ¿es eso ser menos humilde?. Cuántas veces nos hemos callado para no parecer “no-humildes” o simplemente aparentamos incómodamente esa humildad porque lo social no nos explica dónde rayos se ubica la línea que separa lo uno de lo otro.

Así como “lo cortés no quita lo valiente”, lo humilde tampoco debe quitar lo sensato. Si algo que cocinó le quedó sabroso ¿por qué no lo va a decir?. Aunque a otros comensales no les guste, si a usted le gusta, puede decirlo. Aunque más nadie se atreva a expresarlo, usted si puede, ¿quién sabe? a lo mejor descubra que otros opinan igual. O si otro hace un cumplido, ¿Por qué hay que limitarse a decir Gracias?, ¿por qué no se lo puede reforzar o reafirmar más allá de las gracias?. Unas Gracias que además implican que el otro está haciendo algo o diciendo algo que hay que, sencillamente, agradecer. ¿De cuándo acá uno tiene que agradecer por la verdad? o por la opinión que otro expresa?. Está bien agradecer que lo digan, aunque dicha verdad no agrade, pero si resulta agradable, ¿por qué perder la sensatez aparentando lo que no es?.

Otras veces, es tanto lo que uno se esfuerza por ser (parecer) humilde que cae en el auto-menosprecio, casi total. Peligro!. Sólo dos consecuencias posibles: uno: aquel que responde también menospreciándolo a uno y dos: aquel que termina por alabar más de la cuenta para que entendamos que nos estamos menospreciando. Finalmente, también menosprecia puesto que cree que no somos capaces de darnos cuenta de las cosas que hacemos bien.

El que es humilde lo es. El que no, pues no. ¿Cuál es el problema?. ¿Acaso hay algo en mi que hace que me sienta mal por la falta de humildad del otro?. Sí es así, el problema sigue siendo mío y no del otro. Cada quien es como es y algo tan poco definido y delimitado como la humildad no debe medir a nadie. Siempre que no sea uno el que se cree más o menos que otro. Eso es humildad, pero ¿no es también sensatez?, ¿no es también compasión?, ¿no es también amor, aceptación?.

¿Humilde?. Más bien será “conocido”, “seguro”. El que se conoce, el que está seguro de sí mismo, de lo que hace, no necesita ni desvalorizarlo ni vanagloriarse por ello. Es un asunto de ego. De alrededor de qué gira el mundo. Así que tampoco es asunto de humildad es de egocentrismo versus sensatez, estar ubicado, de aceptar la verdad y vivir con ella.

Ver el mundo a través de mis ojos no significa que otros pares de ojos lo mire igual. El sensato no piensa en esto. Nadie sensato pretende cambiarlo. Nadie sensato puede ser calificado de poco humilde. Así que es preferible usar sensatez en lugar de humildad.

Prefiero ser sensata que humilde si el último implica sólo reconocer mis errores en voz alta.

El diccionario dice que la humildad es no hacer ostentación de las virtudes. Claro, de acuerdo, ahora, ¿por qué pensamos que aquel que simplemente dice lo bueno de sí mismo ya no está siendo humilde? Está ostentando. ¿En qué momento comenzamos a tergiversar lo que significa?. Es ahí donde entra mi sensatez.

También el diccionario dice que lo contrario de humildad es soberbia, pero la soberbia es ya sentirse superior a los demás y tratarlos despectivamente en consecuencia. Pero si una cosa (humildad) es no hacer alarde y la otra ya habla de sentirse de una forma y de que los demás se sientan de otra, ¿por qué se catalogan como antónimos?. ¿No es eso comparar peras con manzanas?

Ahora, hablando de sensatez como sentido común, cordura, razón, el tema de humilde versus soberbio pierde sentido. Aquel comedido (sensato) es capaz de equilibrar una cosa con la otra sin perder de vista la realidad.

Entonces, ¿por qué la sociedad y sus códigos indescifrables siguen empujándonos a confundirlo todo?.

Insisto, prefiero ser sensata sin ocuparme de la humildad o la soberbia.

En último caso, prefiero parecer soberbia cuando me alabo y humilde cuando acepto mis errores. No es que haya muchas salidas.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: