Entra...

Se abre la puerta. No reconozco este pasillo pero la puerta que tengo en frente sí es la de mi habitación. Algo me bloquea el paso pero no hay nada.

Me está indicando hacia dónde tengo que ir. Recelo. Desconozco sus intenciones, aún así, percibo mucha maldad. Empiezo a caminar paulatinamente. El miedo tiene paralizadas mis piernas.

A medida que avanzo en el pasillo capto su respiración más y más fuerte. Puedo notar presión y calor en mi mano derecha, como si me estuviera llevando de la mano aquella entidad. Está ansiosa. ¿Por qué?

Paramos frente a la puerta de mi habitación y está completamente cerrada. No hay nada en ella para poder abrirla. La está arañando. La desesperación se respira fuertemente en el ambiente. Por su parte, y por la mía. Me suelta la mano y se aleja.

Algo sucede; la puerta, se está abriendo, despacio. Se oyen sus crujidos y me hielan la piel. Se está acercando de nuevo. Se ríe observando cómo tiemblo de miedo. Está pegado a mí. Me pone la mano en el hombro y oigo... "Estoy entrando"

 

Una de mis pesadillas más recurrentes. La continuación de este relato será publicada próximamente, espero que les guste.

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