La tarea cohesiona al grupo, la transformación que se desarrolla en la práctica conduce a la evolución.

ENSEÑANZA CREATIVA EN CLASE

Resumen

La metodología de enseñanza creativa, implica el desarrollo de habilidades
cognitivas, destrezas, conocimientos, actitudes emocionales y características personales.

Dicha formación, produce e impulsa el desarrollo del estudiante, fomentando y estimulando
no solo a dominar y asimilar los contenidos académicos, sino también a desarrollar
habilidades como observar, sintetizar, relacionar, interrogar, etc.

Desarrollo

La educación es un factor de evolución, un proceso individual y social, vital de
trasmitir y construir conocimiento entre las personas, por ello, su misión debe concentrarse
en hacer surgir su potencial. La labor educativa consiste, en esencia, en forjar la
personalidad, cultivar a los jóvenes para la vida en sociedad y en alentarlos a pensar por sí
mismos.

En el aprendizaje cotidiano de un estudiante, se adquieren nociones nuevas o se
modifican las ya existentes a partir de éstas. Los nuevos conocimientos que se logran se
deben relacionar con conocimientos, experiencias, historias y prejuicios previos lo que
estará influenciado por la voluntad del receptor hacia el aprendizaje. Por esta razón cuando
se enseña a aprender, se diversifican estrategias encaminadas al logro de una capacidad en
el alumno, donde él mismo establece las condiciones para que desarrolle un aprendizaje
autónomo, es decir, sin o a pesar del maestro. De todas formas éste debe poseer las
competencias que le permitirán intervenir y evaluar positivamente en el aprendizaje de sus
estudiantes.

La relación con el maestro es esencial para que sus educandos puedan ampliar sus
horizontes y enriquecer su vida. Cuando un profesor alberga una gran pasión por la verdad y
acompaña al estudiante en su búsqueda, infunde naturalmente el deseo de aprender.

En la actualidad, la enseñanza universitaria, se encuentra en un proceso de
transformación, en donde se busca un nuevo sentido del conocimiento urgido por la realidad
social y la demanda de calidad. La inventiva debe tener un lugar destacado en este proceso
de metamorfosis. Si la misma se alimenta de problemas, crisis y situaciones de cambio, éste
es un momento propicio.

La creatividad, es el alma de las estrategias innovadoras orientadas al aprendizaje,
por cuanto es el alumno, el que ha de mostrar la adquisición de las competencias
convenidas en cada una de las áreas donde se desarrolle, acompañado por la figura de un
docente innovador. Un profesional competente en su ámbito capaz de analizar y resolver los
problemas y proponer mejoras (innovar), capaces de hacer que los alumnos se entusiasmen
por aprender. Esta sería la clave para plantear la acción docente en la universidad. El mismo
no solo debe tener pleno conocimiento del tema que presenta, sino además seleccionarlo y
proponer las actividades pertinentes. Ante los cambios que presente la actividad, debe
tolerarlos y estar abiertos a ellos, ser un receptivo de nuevas ideas y sugerencias y
adaptarse fácilmente a lo nuevo, relacionando unas ideas con otras. Su actuación debe
centrarse en su habilidad para entusiasmar e inducir a los estudiantes hacia el
autoaprendizaje en base al descubrimiento. Sin olvidar, la creación de un clima de seguridad
y fácil comunicación entre las personas. Un ambiente psicológico seguro, estimula mucho
más las ideas y en el aula suele aparecer con facilidad la risa, la ausencia de temor cuando
se expresan ideas nuevas.

En las estrategias creativas el estudiante adquiere un mayor protagonismo que en
las metodologías tradicionales, al ir construyendo los conocimientos y desarrollando
habilidades mediante la búsqueda personal orientada por el docente. En tal sentido, resulta
un aprendizaje más atrayente y motivador. La información recibida, no solo se registra sino
también que se contrasta posteriormente en grupo. Existe entonces un tercer valor de esta
estrategia, que es el carácter compartido del conocimiento. Se aprende confrontando
informaciones y opiniones. La enseñanza creativa se caracteriza precisamente por ser
activa, motivadora y dinámica.

Como estrategia creativa dentro de una asignatura, se puede realizar una clase de
debate entre los estudiantes a partir de un tema o situación. Una tarea que pone en común
las experiencias, procesos, vivencias y emociones, a través de escritos personales,
generándose un clima altamente dinámico. La tarea cohesiona al grupo, la transformación
que se desarrolla en la práctica conduce a la evolución. De hecho es una estrategia
motivadora para organizar los contenidos al proporcionar una visión globalizadora del tema
de modo que todo lo que se haga ese día, comportará alguna creación o aporte ya sea
individualmente o a través del grupo. Es importante que todos realicen alguna participación
original, propia e inédita. Se da prioridad al alumnado que es el verdadero protagonista de la
clase. Se trata de elaborar un escrito en donde se ponga en juego todo su potencial creativo
con palabras, y para ello es importante recurrir a momentos intensos que le impactaron. Se
intenta que tomen conciencia del proceso creativo cuando se intenta ir más allá de lo que se
le brinda “por escrito” en la cursada, rompiendo la estructura mental del docente, al dar una
actividad por fuera de lo que éste brinda

Según Roselli (1999), en la actividad realizada entre pares, al intercambiarse el
conocimiento, se realiza una construcción cognitiva. Con la apuesta de un tema en común
por parte de los estudiantes frente a sus pares, se realiza un tipo de aprendizaje en
colaboración, donde todos realizaron la misma tarea y se sabe de lo que se está hablando.
El alumno debe involucrarse, tener conciencia de la existencia del grupo como realidad
psico y sociológica y aceptarlo. Corresponde que su tarea sea autentica, al desarrollarse un
contenido y su posterior reflexión. El docente se compromete a que no haya desigualdad y
que existan fuentes proveedoras y disparadoras.

Las preguntas de los mismos estudiantes, en el transcurso de las presentaciones,
son cruciales. Al formularlas, acredita curiosidad e interés. Los interrogantes llevan al
conflicto y por consiguiente a la reacomodación de los modelos mentales; parafraseando a
Piaget (1978), sin conflictos no hay aprendizaje. El estudiante universitario, progresa
cuestionando esquemas cognitivos con los que interpreta la realidad, al probar que ya no
son suficientes y necesita cambiarlos. Una forma de hacerlo es a través de la interacción
entre sus compañeros que suscita conflicto de opiniones. La pregunta operativa, reordena el
conocimiento del estudiante. El interrogante debe generar interés y las respuestas se
transforman en información. Una pregunta puede obligarnos a actualizarnos frente a lo
desconocido y estimular de manera intrínseca al estudiante, quien desea ser el verdadero
protagonista de la clase.

La enseñanza a través de estrategias creativas, permite que el estudiante se apropie
del conocimiento, cuestione el mismo, opine sobre el tema y esté dispuesto a intercambiar el
conocimiento adquirido; en palabras de Bain (2007), el estudiante pasa de ser un “sabedor
aceptado”, donde el conocimiento no le pertenece y viene de afuera, a un “sabedor
conectado” con el conocimiento. El docente, en lugar de pensar que todos los estudiantes
pueden lograr aprender, se acomoda a la diversidad que encuentra en la clase e incluso
comprende los tránsitos emocionales de las personas cuando se encuentran con ideas y
materias nuevas. A través de este pensamiento, se distingue entre los “sabedores del
procedimiento”, que saben lo que el profesor desea escuchar y se hacen de la disciplina por
el mero hecho de presenciar la clase, y los estudiantes que pesan las ideas, critican para
aprender y sus formas de pensar y de sacar conclusiones están en permanente
transformación.

La sesión se inicia con la participación del docente, al comentar el significado y la
importancia del debate como vehículo para entrar en el mundo intelectual y emocional de los
otros. Luego, desplazados de la mejor manera posible dentro del aula para que todos
puedan visualizarse, los estudiantes brindan (en forma grupal o individual) su presentación,
cargada de referentes personales. El clima inicialmente es tenso, incluso seguramente con
nerviosismo por parte de alguno, que irá transformándose rico en emociones. Es una prueba
de fuego para los más tímidos o los que no aportaron comentarios durante las clases
anteriores. Es un ejemplo que sirve no sólo para desinhibirse, aspecto clave, sino también
para saber expresarse, que da lugar a tener conciencia de lo aprendido y poder compartirlo.
Es un ejemplo de educación integral, donde se pone el énfasis en la capacidad de enjuiciar,
sopesar evidencias y pensar sobre el propio razonamiento por parte del estudiante. Y el
docente, en lugar de poner interés en lo bueno que son los resultados de sus alumnos en el
examen del día, le da importancia a la manera de transformar su comprensión conceptual,
de fomentar destrezas de razonamiento avanzadas y a la habilidad de examinar el
razonamiento propio de forma crítica.

Educar en la creatividad es educar para el cambio y formar personas ricas en
originalidad, flexibilidad e iniciativa, con confianza suficiente para afrontar los obstáculos y
problemas que se les vayan presentando en su vida cotidiana. Implica un cambio del cual no
deber temer, sino más bien poder sentirse a gusto y disfrutarlo. Una educación creativa es
una educación desarrolladora y autorrealizadora, en la cual no solamente resulta valioso el
aprendizaje de nuevas habilidades y estrategias de trabajo, sino también el desaprendizaje
de una serie de actitudes que impiden psicológicamente ser creativos o permitir que otros lo
sean.

Referencias bibliográficas:

Ander-Egg, E. (1999). El taller: Una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires:
Magisterio del Río de la Plata.
Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universidad
de Valencia.
Bruner, J. (1987). La importancia de la educación. Barcelona: Paidós Educador.
Kaplan, C. (1992). Buenos y malos alumnos: Descripciones que predicen. Buenos Aires:
Aique Didáctica.
Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE
Piaget, J. (1978). La equilibración de las estructuras cognitivas. Problema central del
desarrollo. Madrid: Siglo XXI
Vigotsky, L. (1996). La imaginación y el arte en la infancia. México: Ed. Fontamara.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: