el sida

“Cada uno de nosotros tiene una historia personal de vida para contar y esta es la mía”. Les presento este goo, donde solo pretendo mostrar mis reflexiones sobre lo que ha sido el recorrido que he llevado con la terrible enfermedad que aqueja a mi hijo. Mucho me he detenido a mirar esta parte de mi vida y sé que me falta mucho aun por recorrer. Este artículo es el resultado de una toma de conciencia sobre lo que estoy viviendo, los triunfos que hemos alcanzado, mis temores y mis esperanzas. Lo ofrezco, entonces a sabiendas de que en el dejo parte de mi vida, y con la fe de que será un buen camino para la reflexión. Tengo la plena seguridad que aun la persona más sencilla puede entender la profundidad y la altura de esta verdad tan dolorosa, importante, necesaria y actual que estoy viviendo. Este artículo es uno de los testimonios más cálidos que he vivido así que los ánimo para que lo lean, lo vuelvan a leer, lo relean y lo comenten, porque ha sido escrito con amor para todos ustedes.


En la vida tenemos una misión que cumplir como padres, pero lo más importante es el amor y el afecto que tú les brindes a tus hijos. Con estos principios eduque a mis hijos y le doy gracias a Dios porque fui capaz de contribuir con un granito de arena para que salieran adelante. En una palabra "ERA Y FUE DARME EN LUGAR DE DAR" Siempre les di lo mejor de mí, pienso que la educación debe comenzar dentro del vientre materno y debe terminar con la muerte. Pero a veces el pesimismo y el desaliento vienen a mermar la eficiencia de esta hermosa labor y es cuando los hijos se salen de nuestras manos y escogen en algunos casos el camino equivocado, viviendo en un mundo donde cada día son rodeados de muchas dificultades, en donde les acecha toda clase de peligros, encontrando tropiezos, sufrimientos, fracasos, vicios, enfermedades y aún la misma muerte.

 

 Todo comenzó hace un año cuando a mi hijo le diagnosticaron el VIH, nunca me lo hubiera imaginado porque no vi ningún síntoma en él que me hiciera pensar que podía tener esta enfermedad. Esto fue un golpe muy duro para todos, pero esta clase de golpes me han mostrado otros caminos, no sé si mejores o peores, pero definitivamente distintos. El ser víctima del VIH o SIDA sigue siendo un tema tabú en este país, y aun en este mundo moderno en donde cada día es más frecuente, hasta se puede decir que es como una epidemia que condena a vivir, sufrir y morir en silencio. Cuando recibí la noticia de que mi hijo era portador de ella, lo tome de una forma muy natural, aunque sé que esta enfermedad tiene relación con la “Muerte. “Pero también sé que hay otras enfermedades como el cáncer que si pueden causar la muerte y que en cambio el VIH tiene más posibilidades de tratamientos si se cumplen al pie de la letra. Les puedo asegurar que para mí no tiene ningún sentido esconder la enfermedad de mi hijo; ni a mis familiares, como tampoco a los amigos más allegados.

 

 Al comienzo todo parecía bien, porque mi hijo estaba dispuesto a dar la pelea, y fue por esto que su tratamiento comenzó con mucho éxito. Pero 2 isquemias cerebrales y luego una hidrocefalia fueron aumentando el grado de esta terrible enfermedad. Luego detectaron una Tuberculosis Cerebral y ahí se dio inicio de que el VIH había entrado en su tercera etapa es decir, ya mi hijo tenía SIDA y así un sin número de bacterias se fueron apoderando poco a poco de su cerebro y lo peor fue que hizo resistencia a todos los antibióticos, las bacterias se posesionaron de su cerebro, algo nunca visto según los médicos. Hoy lleva casi 5 meses en la clínica donde día tras día veo como se va deteriorando físicamente, es muy duro para mi ver también como se le escapa la vida ante mis ojos sin poder hacer nada.

 

Tenía que escribir sobre esto, les comento que no fue nada fácil tratándose de un tema tan delicado, es un artículo muy personal, aunque un poco doloroso que contiene y proporciona un mensaje que conmueve e inspira. En este articulo narro la enfermedad de mi hijo, sabiendo que no es fácil ni sencillo aguantar tanto y seguir teniendo tanta fortaleza y no ceder para que se refleje en mi la paciencia, la misericordia y el interés amoroso del Creador como lo ha hecho hasta este momento. Adquirí el valor necesario para hacer este goo, pero lo real e imprescindible estuvo en la soledad de la habitación de la “Clínica Del Caribe” donde mi hijo se debate entre la vida y la muerte. Sin prisa, sin pausas, rompiendo hojas y quemándome las pestañas, escribía y escribía, me motivaba viendo la valentía de mi hijo luchando con su enfermedad, guerreando con la muerte, aferrándose a la vida. Así nació este artículo. También nació de un fuerte enojo mío contra Dios por creer ser el culpable de su enfermedad, por eso renegué de Él y de todo lo que venía de Él. La enfermedad de mi hijo morcó el punto de transición. Me siento dolida, con un dolor que desgarra mi alma.

 

Fue entonces cuando comencé a leer todo lo relacionado con el VIH o SIDA. Cuando nada de estas lecturas aclaraban mis dudas y confusiones, tomé la Biblia en mis manos y leyendo uno de sus capítulos entendí que Dios es Amor, entonces cómo iba a permitir que yo sufriera tanto? Fue cuando comprendí que por mucho que he amado a mi hijo no hubiera podido controlar su vida, ni evitado su enfermedad. Nadie conoce el dolor hasta que lo ha sufrido, y esta es una verdad que nos ayuda a comprender el verdadero valor de la vida. Por eso me animé a llevar este mensaje de amor puro atreves de este goo. Esta situación difícil como es la enfermedad de mi hijo, produjo en mí un carácter poderoso que me ha hecho reconocer que Dios tiene una solución, una provisión o un regalo de sabiduría. Ahora tengo bien claro que la enfermedad de mi hijo es el resultado de la “IMPERFECCIÓN HUMANA” y no del castigo Divino.

 

No era nada fácil entender, saber que no hay una recuperación posible, y esto llevo a los médicos a tomar la determinación de suspenderle a mi hijo todo tratamiento, pues nada le estaba sirviendo, era como tenerle una vida artificial, tampoco queríamos prolongar más su agonía. Esta determinación marco mi vida, porque como creyente creo que solo Dios debe disponer de la vida, pero también como ser humano pienso que cuando ya los médicos no tienen más nada que ofrecerte y que la persona se va a morir hay que dejarla ir y no prolongar su sufrimiento. Esto es el derecho de “Morir Dignamente”, porque la muerte es parte de la vida. ¿Cómo era posible aceptar algo tan inaceptable como la enfermedad de mi hijo? ¿Saber que por esa enfermedad se puede morir? Al principio yo no podía ni decir, ni pensar que mi hijo estaba enfermo del VIH. La palabra SIDA unida a su nombre es insufrible, pero así he vivido a su lado: la enfermedad y la lucha.

 

Después de suspenderle todo tratamiento y dejarlo tranquilo para que partiera, los médicos le dieron 15 días de vida, pero para sorpresa de todos: médicos, enfermeras, y familiares pasaron no solo 15 días pasaron 2 meses y aun mi hijo está vivo, luchando, guerreando aferrándose a la vida cada día, desde ese día los médicos lo llamaban “El Gladiador de las mil Batallas” . Los médicos deciden hacerle una Resonancia para mirar que había pasado con su Hidrocefalia, pues al quitarle la válvula de Jaquin y dejarlo sin drenaje alguno se suponía que en 15 días o menos iba a presentarse una HIPERTENSIÓN CEREBRAL que acabaría con su vida. Para sorpresa de todos las isquemias y la Hidrocefalia desaparecieron y su cerebro está sano, libre de todas las bacterias que tenía, PARA LA GLORIA DE DIOS mi hijo gano esta guerra. Los médicos dicen que esto fue un MILAGRO ya que ellos no pudieron hacer nada por él, soy consciente que esto dejo sus secuelas y que mi hijo aun sigue en estado semi-vegetativo: no camina, no habla, no controla los esfínteres, no entiende prácticamente nada, mi Javi ahora es un bebe grande.

 

Siempre que los médicos han dicho algo negativo sobre mi hijo yo he afirmado que DIOS TIENE LA ULTIMA PALABRA. Para los médicos ya mi hijo había llegado a su final, pero no sabemos cuál sea el propósito de Dios y porque o para que aun lo tiene con vida sin importar las condiciones en que se encuentra. Soy consciente de su enfermedad de base (SIDA), que todavía no ha ganado la batalla, pero también sé que Dios lo puede sanar igual que hizo con la Hidrocefalia, las isquemias y todas la bacterias que se habían posesionado de su cerebro, estoy preparada para lo que venga lo que Dios decida con mi hijo es perfecto para mi aun la propia muerte si sucediera seria perfecta, si esa es su santa voluntad, tengo fotos y vídeos del estado actual de mi hijo que solo las publicaría si Dios termina su obra en él para dar testimonio de su poder, la verdad quisiera que mantuvieran su imagen intacta, como lo conocieron tan jocoso, chistoso y con su nobleza de corazón que son una sus mayores virtudes.

 

Como mujer no solo tengo un sexto sentido sino también un instinto maternal y sé que educar a los hijos no es tarea fácil, porque donde hay hijos, hay ocurrencias, hay tristezas, hay alegrías, hay aventuras, pero sobre todo hay esperanzas y las recompensas son de un valor incalculable. Por eso no me canso ni me cansare de suplicarle a Dios para que me ilumine dándome la sabiduría y el conocimiento de lo alto para entender lo que me quiere mostrar a través de la enfermedad de mi hijo y lo que ha hecho hasta el momento por él, quiero seguir testimoniando el Poder de Dios Altísimo para que todo el mundo conozca sus maravillas y le dé siempre lo que es de Él “LA GLORIA, LA HONRA Y EL PODER”. Todavía me encuentro aquí con él en la clínica luchando junto con el por sacarlo adelante, con terapias físicas, con su cuerpito maltratado por las escaras que le ha ocasionado el estar casi 5 meses sin moverse en esa cama, con sus fiebres constantes, pero eso sí sin perder la FE de que Dios pueda terminar su obra. Si así sucediera pronto estaré dando un testimonio definitivo de su Grandeza con fotos y videos como lo prometí.

Mi mensaje es para que las personas, ya afectadas o infectadas de VIH o SIDA, puedan aprender a vivir sin prejuicios, sin discriminaciones y sin fobias. Que aprendan a vivir con esta condición y vivirla siempre con una sonrisa y lucha constante, aprendan a no deprimirse, que cada vez hay tratamientos más sencillos que son efectivos si se toman de acuerdo a las indicaciones médicas. Y que, por favor, eviten llevar una vida “LOCA”. Después del diagnóstico hay dos opciones: puedes aprender de ello o ignorarlo.

Recuerda esto: si quieres guiar a tus hijos por el buen camino debes andar por el porqué el tiempo que pases con tus hijos es un tiempo invertido sabiamente. Hacer lo correcto hoy significa no tener problemas mañana.


POR: JUDITH ROSARIO.

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