Cuando hablamos de matrimonios, todos, o en su mayoría, (exceptuando aquellos en donde el chico mete la pata u otra cosa y acaba por tener que entrar en un matrimonio forzado con el padre de la chica apuntándole su fiel escopeta por la espalda) empiezan bajo una supuesta ilusión de amor y cariño hacia aquella mujer idílica, que a nosotros los hombres nos hace decirnos a nosotros mismos que esa mujer es nuestra potencial compañera por el resto de nuestra vida. Pero, el resto de nuestra vida es demasiado tiempo y como mi padre suele decir, “…en Venezuela la pena máxima por cometer un crimen son 30 años de cárcel y usualmente no te condenan a tanto, pero hay hombres que se casan y tienen más de 45 años casados, a esos hay que fusilarlos…”

Mi padre quién finalmente se separó de mi madre y así como cientos de hombres alrededor del mundo que dejan a sus esposas o compañeras todos los días, (las estadísticas muestran que a nivel mundial, las mujeres son las que piden más el divorcio, para el hombre es más común simplemente separarse y abandonar el hogar), se dan cuenta que pasar el resto de su vida con otra persona simplemente no funciona. Para los hombres, es como si se sintieran atrapados, que en cierto punto en sus vidas, algo les fue arrebatado y lo natural que es por supuesto, andar cogido de la mano con aquella joven modelo de 20 años que se muestra en las vallas publicitarias de la ciudad, no se hizo realidad y en cambio, terminó con una esposa que luego de cualquier cantidad de años de casado, se transformó en una fiera con niños, capaz de quejarse como si fuese la sayona y que asume que después de tanto tiempo de estar juntos se cree tu segunda mamá y no pierde la oportunidad de regañarte donde pueda y por todo.

Pero contrario a la creencia popular latinoamericana, donde el hombre por mandato divino, puede y debe mantener una relación con otras mujeres fuera de su matrimonio, más aún si sus mujeres se transforman en demonios (aunque en los últimos tiempos la cantidad de mujeres pegando los cachos a sus amores ha aumentado), existe otro porcentaje de hombres que realmente les gusta estar casados y disfrutan su matrimonio sin necesidad de buscar otra pareja o sentirse amargados por estar casados con la misma persona por tanto tiempo, como si se tratara de presos cumpliendo una condena con un grillete atado a sus pies con una cadena y una vieja bola pesada de hierro que no les permite salir corriendo.

Pero, como hombres ¿Qué podemos hacer para conseguir a nuestra esposa ideal? (O por lo menos, encontrar una esposa que sea tolerable y que no nos amargue nuestra existencia).

Primero y principal, debemos preguntarnos ¿Qué buscamos los hombres en una mujer? y para el hombre eso es fácil de responder. SEXO, aunque suene frío, aunque las damas no puedan soportarlo, la única fuerza motriz universal verdadera que mueve a los hombres hacia una mujer para que se convierta en una potencial pareja es SEXO, (damas, cualquier hombre en el mundo de cualquier nacionalidad que les diga lo contrario, les está mintiendo y en toda probabilidad mientras les miente, se estará preguntando el modelo y el color de la ropa interior que ustedes están usando, si son tangas o completas). Esto no quiere decir que durante todo el proceso de enamorarse, las demás cualidades de una mujer no se hagan evidentes pero de una u otra manera todas estas se ven momentáneamente eclipsadas por la dulce promesa de llevarlas a la cama.

Ahora bien caballeros, son esas cualidades de las damas las que debemos tener en cuenta a la hora de establecer una potencial relación, la cual una vez que termine el período de emoción sexual, será la piedra fundacional para levantar las simientes que conlleve a la inevitable consecuencia de establecer una vida juntos “Per saecula Saeculorum”.

La primera cualidad que debemos buscar en nuestra futura esposa es que ella NO DEBE SER EGOISTA, y como posición a esto, tú tampoco debes ser egoísta; recuerda, que una relación de pareja, es una unión, un núcleo compuesto de dos, una simbiosis e interacción de dos que da la unidad de la pareja y el matrimonio, un balance unitario compuesto de dos fuerzas. Este binario, es un compuesto de todo lo que tú eres como individuo y todo lo que ella es como individuo, todas sus esperanzas, sueños, concepciones, paradigmas, miedos, fortalezas, etc. De esta misma manera, es por acción natural que las mujeres siempre tienden a ser fuertes en la concepción de su voluntad y por lo general de todos los casos de pareja, es la mujer quién en un matrimonio establece el paso de la relación. Si aunado a esto ella es egoísta, toda tu vida se desarrollara en base a lo que ella quiere, lo que ella desea y esto amigos, nunca finalizará bien. Con esto no quiero decir que todo en la relación debe ser enfocado hacia lo que tú quieres, pero un buen esposo o una buena esposa siempre debe estar atento a las necesidades de su pareja.

Hace poco estaba observando un video de una mujer que estaba haciendo un show motivacional hacia otras mujeres, en el video la expositora se quejaba que ella se sentía invisible en su casa, de cómo cuando entraba a la sala y pedía a su marido que le bajara el volumen al televisor este ni respondía, cuando una vez se encontraban en una fiesta y cuando le pareció que “ella ya tuvo suficiente y ella se quería ir” se acercó hasta su marido el cual se encontraba muy entretenido hablando con un amigo del trabajo y ella le comentó que ella quería marcharse, él ni se tomó la molestia en contestar, por lo cual ella entendió que en su hogar ella era invisible. Bien, en primer lugar, no podemos evitar comentar que la falta de comunicación en esta pareja es increíble y es el primer problema que debería ser resuelto. Asimismo, desde el punto de vista de un hombre (y puedo estar equivocado, pero no lo creo) la esposa debió notar si en un principio su marido estaba viendo la final de algún deporte el cual le gusta mucho, ¿quién sabe? incluso interesarse con él en lo que estaba viendo, pero su primera intención es para que él le baje el volumen al televisor e interrumpa su entretenimiento para que la vea a ella. En el segundo ejemplo, podemos ver que cuando ella ya estaba lista para irse, ni siquiera se tomó el tiempo de percatarse de lo que su marido estaba hablando ni que tan bien lo estaba pasando en esa fiesta, o si simplemente él estaba listo para marcharse. Ella solo sintió que cuando ella estaba lista para irse no había más nada que ser discutido, todo había terminado y debían irse.

Ahora, todo esto es argumentativo y se puede incluso inferir que ella solo quiere atención de su marido, quién después de tanto tiempo de casado, no le presta atención a su esposa. Pero, solo por darle continuidad a nuestro argumento, supongamos que la esposa en vez de hacer todo aquello para que se le preste atención, simplemente se tome el tiempo de averiguar lo que su marido está viendo en la televisión o de lo que está hablando con su amigo en una fiesta y que tan bien se siente, quizá, solo quizá, su esposa se volverá para él una persona más interesante a quién él podrá sentirse más relacionado y no verla como la persona egoísta que siempre se queja de algo.

No lo sé, para mí es como la escena de esa película Una Historia del Bronx (1993), dirigida por Robert De Niro, en donde Calogero un joven del Bronx le cuenta a su mentor, el Mafioso Sony, que conoció una hermosa chica afroamericana, a lo cual Sony le propone que le haga “La prueba de la Puerta” para saber si ella es la indicada y la escena es algo así:

Sony: Bien escúchame, vas a parar donde esta ella ¿no? antes de que bajes del auto asegura las puertas, bien, bajas del auto y caminas hacia ella, la llevas al auto, sacas la llave la pones en la cerradura y abres la puerta, luego la dejas subir, después cierras la puerta, caminas por atrás del auto y miras por la ventana, si ella no saca el seguro de tu puerta para que subas, entonces déjala,

Calogero: ¿Eso es Todo?

Soni: Escúchame, si ella no se mueve y levanta ese botón para que puedas subir, significa que es egoísta y lo que has visto es sólo la punta del iceberg, la dejas y la dejas rápido.

Soni: …hazle la prueba de la puerta y si no pasa la dejas rápido.

Ahora que ya establecimos lo que debes buscar en una femenina (como se dice en el lingo policial), establezcamos entonces ¿Que traes tú a esta relación?

Ya vimos que el egoísmo en una mujer es indeseable y para que una relación funcione tú también como hombre tienes que hacer lo que te corresponde y poner de tu parte en esa relación. En estos tiempos modernos, el problema que más causa división entre las parejas, es en primer lugar la falta de comunicación, producto de la perdida de interés entre el uno y el otro por diferentes motivos. Pero les aseguro que la respuesta no se encuentra en irse al bar con los amigos y dedicarse a tomar y dejar a tú esposa en la casa con los hijos. Recuerdo una vez caminando con un buen amigo llamado Jesús, y al pasar por una licorería, encontramos varios hombres bebiendo y riendo, mi amigo al pasar comentó.

-Estos tipos, todo el tiempo que paso por aquí están tomando, ¿Por qué no se irán a sus casas a estar con sus esposas a pasar tiempo con sus hijos? no, todo el tiempo se la pasan aquí tomando, por eso es que después las mujeres les montan cacho-

Al momento, no le di mucha importancia al comentario de Jesús, pero luego, reflexionando acerca de sus palabras encontré que eran muy precisas, ya que para el hombre en la sociedad, se hizo aceptable ese comportamiento, el de andar tomando y ser un poco más irresponsable. Pues ¿Que es lo que define a un hombre? ¿Qué nos dice la sociedad en la que vivimos lo que un hombre debe representar para la familia? No es mi intención aquí discutir o darle respuesta a estas preguntas, pero lo cierto es que si bien no hay nada de malo en que un hombre vaya con sus amigos a tomarse unos tragos ocasionalmente, tampoco debe ser la regla de cada momento, debemos de entender como hombres que al aceptar casarnos y conformar una familia, adquirimos también un deber con nuestras esposas y es en este sentido que tenemos que tener responsabilidad, respeto y que debemos darle la atención y el puesto que ellas merecen.

No pretendo presentarme como un puritano, fanático religioso o juez frente a las decisiones de otras personas, cada quién que haga lo que le plazca afrontando sus consecuencias, pero si deseas que tu matrimonio funcione, debes aplicar el tiempo y el esfuerzo necesario para que esto suceda.

Por otra parte, mucho de lo que los hombres hacen aparte de ser negligentes con sus esposas es buscarse otra mujer, aquí si hermanos míos no puedo juzgarlos, sólo un hombre sabe de lo que estoy hablando. Para nosotros es una fuerza que nos impulsa y nos lleva a que cuando conocemos una mujer y es bonita queremos tener alguna relación con ella (¡sí! se llama SEXO ¿Recuerdan lo que comentamos arriba?). Es como lo dijo una vez un comediante norteamericano llamado Bill Maher durante uno de sus shows.

“… siempre se preguntan ¿Por qué los hombres engañan?, ufff adivinen (siendo sarcástico), creo que lo están pensando mucho, los hombres no están buscando fantasías, están buscando tener sexo, eso es todo, ellos quieren sexo, y no solamente sexo, quieren el sexo nuevo (con nuevas mujeres), de la misma manera en el que las mujeres quieren zapatos nuevos, ¿Cierto? Ustedes (mujeres) ya tienen zapatos, son zapatos que se encuentran en perfectas condiciones, pero ustedes no quieren esos zapatos, ustedes quieren zapatos nuevos. Nosotros (hombres) queremos nuevas mujeres ustedes (mujeres) quieren zapatos nuevos, pero eso de alguna manera esto las hace moralmente superiores…”

Estoy seguro que todos los hombres concuerdan mientras se ríen de esto y todas las mujeres están en desacuerdo con los labios amarrados y el entrecejo fruncido. Pero donde concuerden o no con Bill, no podemos negar que está en lo correcto. Por alguna razón así es la naturaleza del hombre y de las mujeres.

Ahora bien, que significa esto, se pretende decir que de alguna manera ¿Los hombres están pre programados por la naturaleza para engañar? Aunque parece ser evidente que como instinto básico animal, el mandato de la naturaleza es perpetuar la especie y como tal el sexo se transforma en una fuerza para los hombres donde se ven impulsados a tener sexo con nuevas mujeres, esto no es razón para engañar. ¿Por qué? Porque simplemente eso le causaría daño a nuestras esposas y eso ¡sí! es razón suficiente para no engañarlas. Con esto no pretendo pasar ningún juicio de valor contra aquellos que deciden hacer de su vida lo que le plazca, pero si nosotros aceptamos en casarnos y tener una esposa, debemos respetar sus sentimientos y cuidarlos, ¿Cómo pretendemos decir que amamos a alguien sino le respetamos? Por lo menos seamos honestos con nosotros mismos y si decidimos vivir en pareja respetémosla, de lo contrario, dediquémonos a la vida de solteros y vivamos honestamente sin crear falsos compromisos con nuestras parejas.

Para finalizar, lo mejor que les puedo decir a todos ustedes los que están allí afuera, es que si encuentran la mujer de su vida, a esa esposa ideal, ¡NO LO ARRUINEN! Ya que las buenas mujeres son como esas oportunidades que se presentan una sola vez en la vida y si la dejamos pasar no regresaran jamás, volviendo a la temática de la película de Una Historia del Bronx, donde Soni le dice a Calogero.

Soni: Ahora escucha esto, se te permiten solo 3 grandes mujeres en tu vida, llegan como los grandes boxeadores, una cada 10 años, Rocky Marciano, Sugar Rey Robinson, Joey Louis, a veces las tienes a todas de una vez, yo las tuve todas cuando tenía 16, ¿Qué vas a hacer? Así son las cosas. Te diré algo, esa muchacha tal vez le ponga viento a tus venas, tal vez ella sea tu gran primera.

Calogero: Gracias Soni pienso que voy a intentarlo

Soni: ¿Es buena esta muchacha?

Calogero: No lo sé, pienso que sí, la conocí ayer, pero espero que sí.

Soni: Esto es lo que haremos, mañana te llevas mi auto.

Calogero: No le prestas tu auto a nadie.

Soni: Esta bien, te voy a prestar mi auto quiero que des una buena impresión. Te llevas mi auto y luego le haces la prueba…

Pareja Feliz

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