Encanto

Un hombre encantador, me preguntó con cierta incredulidad, si yo creía que él tenía algún encanto.

¿Si tener cierto tipo de sonrisa, que inspira los mejores y peores pensamientos, no es tener encanto…?

¿Si mirarme de una manera amorosa, reflejándo y delatando en ella, cómo él me ve; con tanta dulzura, y a la vez deseando un no se qué, no es tener ENCANTO…?

¿Si arroparme, con tal suavidad, en un instante de cuidado dulce; cierta noche en que estaba enferma; haciéndome fundir en profundos sueños de otros cuidados, y hasta en desear leche tibia para dormir mejor; no es tener encanto…?

¿Si saber que me quiere, y negármelo; no es tener cierto encanto para saber hacerlo? logrando asegurar en él mis inseguridades, así, sin un aparente seguro…

¿Si usar palabras callejeras, con la gracia de un poeta, para referir lo mejor de ser dos en un lecho, no es tener encanto…?

¿Si abrazarse a mí, casi como un niño que pide ser amado, no es encantar…?

¿Si pensarme de maneras que solo los dos sabemos, en un semáforo de esta ciudad, que piensa en otras cosas, no es ser encantador…?

¿Si decirme que escribió unas líneas, pensando en mí; o si decirme en medio de su aparente lejanía, que me extraña, o me piensa especialmente al bañarse, o decir que en medio, de una historia con un extranjero, quien le importo soy yo; no es encantador…?

¿Si leer la vida, para contármela, con sus inocencias y tristezas, no es ser un encanto…?

¿Si estremecerme al verlo en sus maneras de vestir, de portar ese bluejean con el que luce tan sexy, ciertas lanas que lo evocan más bien como un manjar, y combinar todo con la manera en que cruza sus manos al hablar, provocando que simplemente lo bese; no es aprovecharse de todo, para ser tan ENCANTADOR? 

¿Si robarme un beso, al momento de irse, que logra estremecer los vértices de mi cuerpo, no es saber usar su encanto…?

¿Si detenerse, maravillarse, asombrarse, como un naciente del universo, con el mundo del lenguaje: no es ser un poeta, un escritor, que me encantó...?

¿Si confiar en él, como el hombre más noble, sincero, leal, y tímidamente amoroso; si lo que él es no salvaguarda una especie de hombres en extinción, en medio de otro con verdades a medias, mentiras veladas, y secretos peligrosos; no es lo más bello de su encanto…?

¿Si creer que me controla, aunque sepa que no lo hace; si creer que me gobierna, aunque lo haga con mi permiso, y solo porque logra el punto en que me inspira a respetarlo y admirarlo, como para dejar que me gobierne; no es un maravilloso ENCANTO…?

¿Si inspirar tantas, y tantas letras, que fluyen en mí como aguas que me purifican por intersticios, que parecieran diseñados solo para él; no es encantar….?

¿Si tener la valentía, de callar en medio de ataques siniestros, de personas que aún no saben a quién atacan realmente; no resulta sencillamente encantador…?

¿Si sentirme suya, y sentir que batalla por nosotros, de maneras diferentes a las de los guerreros de peleas sangrientas, y que su batalla es más bien, como la que harían los orientales en medio de su dulce quietud, tan activa; y arrancarme así, de ladrones que van por algo que es suyo; no es impregnar todo de encanto…?

¿Si inspirar en esta mujer, a que solo con él quiera estar, a que solo con él quiera fundir sus días y sus noches; no es conquistar, con su encanto…?

¿Si resultar adorable, cuando me toma de la mano, como un preludio para dormir; no es un encanto…?

¿Si hacer, sin haberme pedido nunca su reivindicación,  que yo defienda siempre lo que él es, aún ante mi misma, no es producto de su ENCANTO…?

¿Si saber que me percibe como un encanto, no lo hace más encantador aún….?

¿Si presentir que será más bien con él, con quién estaré algunos años después, en la ciudad del sur; en alguna librería, o quizás panadería, o en una fortuita banca de alguna de sus calles, las calles del tango; no es encantarme…?

¿Si su forma de suspirar, esa exhalación lenta que emite al reír, en medio de una llamada telefónica; no es un encanto?

¿ Si lograr capotear el desencanto, para prevalecer el encanto, no es ser ENCANTADOR?

¿Si darme el honor de leer sus poemas; si decir que me escucha mientras duerme; si vivir esta historia en la que nos hemos aprendido a esperar, él uno al otro; no es una historia de encanto…?

 

Entonces, podré decir que...

¿Si tener todo este encanto, no es quererme?; no sé qué es entonces encanto, ni tampoco sé qué es un hombre enamorado

Encantador

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