empatía

Empatía y violencia están relacionadas

La empatía es el reconocimiento y la comprensión de los estados de la mente, las creencias, los deseos, y en particular, las emociones de los demás.

A menudo se caracteriza como la capacidad de "ponerse en el lugar del otro", o experimentar las perspectivas o las emociones de otro ser dentro de uno mismo; una especie de resonancia emocional.

Ponerse en lugar de otro

Investigadores de la Universidad de Valencia (España), han investigado las estructuras cerebrales involucradas con empatía –en otras palabras, la capacidad de ponerse en lugar de otras personas- y llevó a cabo una revisión científica de ellos. Llegan a la conclusión de que los circuitos cerebrales responsables de la empatía son en parte los mismos que los que participan en la violencia.

“Así como nuestra especie puede considerarse la más violenta, ya que; somos capaces de asesinatos en serie, el genocidio y otras atrocidades, también somos la especie más empática, lo que parece ser la otra cara de la moneda”, dice Luís Moya Albiol, autor principal del estudio e investigador en la UV.

Este estudio que ha sido publicado en la edición más reciente de la Revista de Neurología, concluye que la corteza prefrontal y temporal, la amígdala y otras estructuras del sistema límbico (como la insulina y la corteza cingulada), desempeñan “un papel fundamental en todas las situaciones en que aparece la empatía”. Moya Albiol, estas partes del cerebro coinciden de una manera sorprendente, con las que regulan la agresión y la violencia. Como resultado el equipo científico argumenta que los circuitos cerebrales – tanto para la empatía y la violencia – podrían ser parcialmente similares-.

violencia

La empatía inhibe la violencia

Todos sabemos que el fomento de la empatía tiene un efecto inhibidor sobre la violencia, pero esto no puede ser solo una cuestión social, sino también una biológica uno –la estimulación de estos circuitos neuronales en una dirección reduce su actividad, pero esto no puede ser solo una cuestión social sino también una biológica uno –la estimulación de estos circuitos neuronales en una dirección reduce su actividad en el otro, añade el investigador.

Esto significa que es difícil para un cerebro “más empático” comportarse de forma violenta, por lo menos sobre una base regular. “Educar a las personas a ser empáticos podría ser una educación para la paz, para una reducción de los conflictos y actos beligerantes", concluye el investigador.

Las técnicas para medir el cerebro humano en vivo, como la resonancia magnética funcional, están haciendo posible estudios, para averiguar más acerca de las estructuras del cerebro que regulan el comportamiento y los procesos psicológicos como la empatía.

Fuente Historia: EFCYT – Fundación Española para la Ciencia y Tecnología

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