La Embajada es una serie sobre la corrupción que emite Antena 3 los lunes por la noche. Es una serie que engancha, aunque tiene cosas que chirrían como, por ejemplo, los líos amorosos y sexuales de los protagonistas. En su primer capítulo vimos como la esposa del embajador se liaba con el novio de su hija, y ahí siguen. La secretaria de la embajada se acuesta con un periodista. El segundo del embajador con una secretaria que quiere que deje a la esposa, a la guapa Fátima, una esposa demasiado moderna.

Esta serie sobre la corrupción está ambientada en Tailandia. Esto no quiere decir que veas exteriores orientales. Quitando unos paisajes muy chinos del primer capítulo, no ves otra cosa que no sean interiores. Lo que está más presente es el idioma tailandés o lo que sea aquello que chapurrean los actores orientales.

Os recomiendo La Embajada. Es una serie interesante. Los malos son los personajes más atractivos. Eduardo, el segundo del embajador, es el personaje más complejo. Raúl Arévalo hace una buena interpretación. Lo mismo puedo decir de Amaia Salamanca en su papel de esposa moderna de Eduardo. No puedo decir lo mismo de Belén Rueda. Como embajadora consorte no resulta creíble y liada con el novio de su hija todavía es menos creíble.

La Embajada es una serie que va muy bien de audiencia. Lo tiene fácil. Los de Telecinco ponen a la misma hora ese programa de Bertín Osborne que consiste en entrevistar a los famosos en su casa o en la de Bertín preguntándoles por sus penas para acercarlos al gran público. Yo prefiero ver La Embajada, una serie sobre la corrupción, un delito muy presente en esta España nuestra.

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