ELEGGUÁ. ORISHA MAYOR


   Elegguá, principe de Añagui, era hijo del rey Okuboro. Un día, cuando estaba en la etapa casi adolescente, paseaba con sus acompañantes y vió una luz brillante que estaba en el suelo y que tenía tres ojos. Al acercarse para recogerlo, distinguió que era un coco seco. Como le gustó, Elgguá se lo llevó a palacio y cuando llegó le contó a sus padres que lo cogió por que vió como desprendía una brillante luz que le llamó la atención. Dicho esto lo tiró detrás de una puerta y se desentedió de él. Al rato, todos los presentes en palacio se quedaron asombrados al ver que de detrás de la puerta salía una luz procedente del coco que lo inundaba todo. 

   Tres días más tarde de este suceso, Elegguá murió. Toda la corte le cogió mucho respeto al coco, el cual seguía brillando, pensando qeu algo podía tener de culpa, pero con el tiempo se olvidaron de él. 

   Tiempo después el pueblo se vió en una situación bastante precaria y cuando se reunieron los viejos sabios llegaron a la conclusión de que la situación se debía por haberse olvidado del extraño coco. Cuando fueron a buscarlo, este estaba vació y lleno de bichos por lo que el Consejo de Sabios decidieron hacer algo sólido y que durase en el tienpo con él así que pusieron en una piedra de santo detrás de la puerta donde estaba el coco.

   Así fue que nació el Elegguá como orisha.

   El Elegguá es un orisha mayor y es el que tiene las llaves del destino y la felicidad abriendo y cerrando los caminos. Es hijo de Obatalá y Yemú y es el primero de los cuatro guerreros.

   Quien lo tiene debe cuidarlo y mimarlo como si de un niño se tratará y por regla general se debe situar tras la puerta de la casa a pie de suelo.

Orisha mayor

   En su sincretización a la religión cristiana católica se le llamó El Niño de Atocha.

Sincretización

Orisha mayor

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