El diseño contemporáneo en electrodomésticos y gasodomésticos se combina con tecnologías amigables con el ambiente.

La conciencia sobre la importancia de proteger los recursos no renovables ha llegado a las grandes fábricas y a los consumidores en los hogares. Más que moda, el uso de gasodomésticos (que funcionan con gas natural) y electrodomésticos ahorradores es una tendencia cada vez más arraigada; son las lavadoras, secadoras, lavavajillas, cocinas, vitrocerámicas, hornos, calderas, calentadores… ecoamigables.

Electrodomésticos y gasodomésticos respetuosos con el medio ambiente

La cocina es tal vez el centro de mayor consumo de energía en un hogar. Aunque el efecto de una vivienda individual no sea mayor cosa, la suma de estufas, hornos, lavadoras y secadoras de ropa encendidos se convierten en un factor importante de impacto ambiental.

No obstante, la concientización de que los individuos deben asumir algo de responsabilidad con el planeta es lo que ha generado que las grandes compañías se interesen por crear electrodomésticos y gasodomésticos ecoamigables desde el punto de vista de su producción y del consumo energético que generan.

Así es que tanto productores como constructores y consumidores finales se preocupan cada vez más por estar en línea con las tendencias que se delinean desde las normativas europeas en la producción de implementos de todos los días como estufas y hornos, entre otros.

Normativa industrial que regula la fabricación

La fabricación actual se mantiene en línea con la normativa ROHS (del inglés Restriction of Hazardous Substances) de la Unión Europea vinculada a la WEEE, (en español conocida por sus siglas RAEE “Reciclaje de Aparatos Eléctricos y Electrónicos”) para la construcción de productos libres de cadmio y plomo, realizados con procesos más eficientes, con consumibles biodegradables y que no atenten contra la salud de las personas y el entorno.

En la fabricación de estos electrodomésticos se tiene en cuenta:

• Desarrollar procesos pensando en la minimización del uso de materias primas, es decir hacer un proceso de fabricación de rentabilidad máxima: se trata de obtener un producto más pequeño con la misma funcionalidad

• Vigilar la manera de mejorar no solo la tecnología de los productos sino su diseño y su bajo consumo de energía.

• Reducir el vertido de sustancias perjudiciales cuando se produzca la enajenación del electrodoméstico.

Electrodomésticos ahorradores

El otro vector de desarrollo tecnológico es que los electrodomésticos sean más ahorradores individualmente. En esta línea se han desarrollado, por ejemplo, cocinas “inteligentes” que en lugar de mantener la máxima temperatura constante tienen una especie de sensores que apagan las hornillas temporalmente sin perjudicar los procesos de cocción de alimentos reduciendo un 15% el consumo de gas.

Lo mismo sucede con los hornos y las campanas que están elaboradas con diseños novedosos que permiten reducir el consumo de energía y se adaptan a las necesidades de los usuarios sin que sus características ecoamigables vayan en detrimento del diseño o de la practicidad. El compromiso ambiental no implica necesariamente volver a formas rústicas de vida. Es el caso de electrodomésticos y gasodomésticos vanguardistas que combinan diseños contemporáneos con ingeniería ecoamigable.

La tecnología actual se pone al servicio de los electrodomésticos y gasodomésticos para mantener la respetabilidad con el medio ambiente. Son biodegradables y no vierten a la atmósfera residuos nocivos.

 

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