El miedo a los sobrenatural siempre a formado parte de las personas, casi se podría decir que esta ligado a la misma esencia de la humanidad. Bécquer coge ese miedo en sus escritos y le da forma, a veces incluso juega con el lector para hacerle creer que hay algo sobrenatural y realmente no es sino la imaginación desbordada de quien lee.


El ambiente oscuro, los extraños parajes, la bruma que se levanta y sobre todo la claustrofóbica sensación que provoca, estos son algunos de los secretos que utiliza para conseguir esa atmósfera de miedo.


Estatuas que se mueven, espíritus que se levantan ciertas noches del año, o rayos de luna que iluminan los bosques, son las formas que tiene Bécquer de mostrarnos lo sobrenatural en sus escritos. A través de los espíritus o fantasmas Bécquer pretende dar una lección a la humanidad y como no podía ser menos, los singulares profesores de esta peculiar clase, no son otros que los muertos. Ellos habiendo hollado ya los caminos de la vida se aparecen para mostrarnos los pecados que cometieron e intentar atraparnos en su eterno sueño por molestar su descanso.


Entonces no hay salvación y redención, parece ser que los muertos están destinados a cometer los pecados durante toda la eternidad. Pero podemos ver, como en algunas leyendas este tapiz cambia, y son espíritus de personas asesinadas, su agonía por intentar finalizar lo que una noche comenzaron pero que sin embargo nunca terminarán.


Para Bécquer el cristianismo es muy importante, lo refleja desde las fechas que utiliza, jueves santo o el día de todos los santos, o los lugares en los que suceden muchos de los extraños sucesos, grandes iglesias derruidas por el paso del tiempo pero que sin embargo siguen escondiendo todo ese carácter cristiano, como en la leyenda “El beso” en la cual todo gira alrededor de la estatua de una fallecida enterrada en una iglesia de Toledo, y la belleza de la dama tan grandiosa como si fuera un ángel caído del cielo, o en “El miserere”, la abadía en lo alto del monte medio derruida en la que se levantan los monjes en el jueves santo para continuar su canto a Dios. Esta segunda leyenda seguramente es la que muestra su lado más cristiano, ya que toda ella gira alrededor de un canto a Dios.


Sin embargo, en la leyenda “La rosa de la pasión” nos presenta el conflicto entre el cristianismo y el judaísmo. Bécquer abre las viejas heridas entre las dos religiones en la forma de una mujer, hija de un avaro judío que se enamora de un cristiano y el conflicto que esto crea al ser conocido entre la sociedad judía.


En ocasiones lo sobrenatural se nos muestra de un modo más sutil, el ejemplo más claro lo encontramos en la leyenda “El rayo de luna” en la que se nos muestra a un hombre que espera a la mujer perfecta, y una noche la ve entre los árboles del bosque, la sigue sin llegar alcanzarla y durante noches la estará buscando sin resultado, sin embargo una noche la verá y cuando cree que por fin ha llegado junto a ella, descubre que es un rayo de luna que creaba una silueta con el movimiento de las ramas de los árboles.


Nos muestra lo sobrenatural desde el lado más personal como todo aparece en la mente del hombre y se va imaginando a la mujer como el desearía que fuese.


Podemos finalmente decir que en las leyendas, Bécquer nos muestra su lado más oscuro y creyente, introduciendo al lector en un mundo lleno de seres que superan nuestra comprensión y que por lo tanto despiertan el más profundo e innato de los miedos del hombre, el terror a lo desconocido.

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