Hace más de un decenio apareció esta pequeña joya de la tecnología que se popularizó rápidamente. Al permitir hablar de un punto a otro del planeta sin conexión fija, el teléfono móvil favorece las comunicaciones entre personas, lo cual constituye un factor de progreso.

La Biblia ofrece al creyente el medio de comunicarse con Dios por medio del Espíritu Santo. Esa comunicación se puede establecer desde cualquier lugar y es en doble sentido:

– Dios me habla por medio de su Palabra. El Espíritu Santo me da la capacidad para comprender las realidades espirituales, que no pueden ser percibidas por el hombre natural, porque para él son locura (1 Corintios 2:14). La Biblia ya no es un libro prohibido, por lo menos en la mayoría de los países. Aprovechemos esta libertad para escuchar cada día la comunicación divina. Con esta condición conoceremos más la voluntad de nuestro Padre celestial y el amor que está en su corazón.

– Puedo hablar a Dios mediante la oración. Por el Espíritu Santo tengo libre acceso a Dios, y sé que el cielo está abierto para mí y para todo aquel que ha creído en Cristo (Hebreos 10:19-22). Para orar no se necesita estar en un lugar determinado, ni saber de memoria hermosas frases. Al igual que hablo a un amigo por teléfono, puedo hablar a Dios, sencillamente pero con respeto. Puedo hablarle de mis alegrías y necesidades, sabiendo que él oye y contestará según su sabiduría y bondad.

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