¿Cómo enfrentar una vida sin ideas?

Vos trabajas pensando, diseñando, buscando en cualquier elemento una herramienta de comunicación, cosas que expresen mensajes para que la gente se identifique con ellos.

Por eso conoces muy bien el síndrome de la hoja en blanco, esa crisis que aparece al enfrentar un proyecto, cuando pones un papel o monitor en blanco frente a los ojos y te pasas horas babeando tu lápiz tratando de esbozar una idea. Lo tomás con naturalidad.

Un día te sentiste cansado, un poco aburrido. Sentiste algo que te molestaba. Cosas que pasan cuando uno está saturado.

A la semana siguiente el cansancio se agudiza y ya vas teniendo ganas de quedarte en casa sin hacer nada, sin pensar. Y te quedas una semana en casa.

Al mes tu cansancio empieza a ser tu forma de ser. Vivís cansado. Comenzás a protestar contra todos los proyectos que te arriman y rogás por un nuevo desafío aunque no salís a buscarlo.

Un día a los dos meses notas que ya no podes ni pensar nuevas ideas. Ahora sí te preocupas un poco, hay que pagar la hipoteca, los impuestos, los hijos necesitan comer. Igual seguís para adelante con lo que queda. Empezás a buscar viejos recursos para mecanizar tu trabajo y volvés a zafar con refritos para nuevos productos.

El tiempo corre, las cuentas vuelan y un día los cerrás los ojos y todo lo que ves es un ruido blanco. Estas convencido que el estrés te esta matando, pero siempre queda un último recurso: Cuando te vayas a dormir encontraras en ese maravilloso momento entre la vigilia y el sueño el espacio para dejar volar tu cabeza, el lugar donde las imágenes empiezan a brotar, bailar alrededor tuyo y desde ahí podes retomar tu trabajo, el de crear comunicación.

Pero un día, saltas sobresaltado de tu cama transpirando agitado. Nunca hubieras imaginado que solo vendrían a tu cabeza imágenes de tu vida diaria. No podías nunca esperar que tu vida, esa de todos los días, empezara a invadír el último rincón de libertad que quedaba en tu cabeza. Y ya no hay espacio para crear.

Si un día en tu vida real se vence la hipoteca, en tus sueños se vencen los servicios. Si en la vida real sufrís porque no tenés ideas, soñás que no quedan más ideas. Todo es igual día tras día vivís dos vidas exactamente iguales.

Ese es el momento te das cuenta de todo. Las ideas ya no quieren venir. No importa por donde encares los proyectos, no hay ideas para llenarlos.

¿Entonces? ¿Para donde arrancas? ¿Seguís volviéndote loco para que aquellas musas inspiradoras vuelvan a susurrarte cosas al oído o aceptas, sin necedades, el destino que te toca?

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