El video que acompaña este post constituye una aceptable introdución al carácter reconstructivo de la memoria humana.

Resultan muy significativas las ideas expresadas en algunas frases:

“(…) nuestra memoria no es un fiel registro de las experiencias vividas” “El cerebro crea, completa e inventa para dar coherencia al pasado” “La memoria nos falla y nos juega malas pasadas para unificar mejor el yo presente con el del pasado e, incluso, con el del futuro” “Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento; sin ella no somos nada”

A mi juicio resulta especialmente destacable lo que se trata en la primera parte, cuando se refiere a la función del hipocampo en el proceso reconstructivo de los recuerdos.

Independientemente de que el hipocampo sea el subsistema cerebral responsable, lo que resulta interesante es la descripción del eventual mecanismo implicado en la “puesta en acto” de los recuerdos. En otros términos: cómo el cerebro / mente genera en tiempo real la recuperación de los recuerdos.

El relator del video, en referencia a los estudios del investigador Daniel Schacter, señala que el hipocampo “orquesta una verdadera recreación de las situaciones pasadas” constituyéndose así en un “árbitro de la puesta en escena necesaria para revivir un recuerdo”

Como puede observarse en las imágenes, el hipocampo actúa como una especie de ensamblador de las heterógeneas imágenes que componen la escena de un recuerdo

En tal sentido, la memoria reconstructiva humana funcionaría como una suerte de arquitecto o de director cinematográfico (quizás más específicamente, como un montajista) que debe tomar su materia prima de fuentes diversas para producir el ensamblaje que representa al recuerdo vivido.

Tal función resulta muy similar a la explicación proporcionada por Freud en su interpetación de los sueños, cuando refiere al carácter de “puesta en escena” del “sueño soñado” (Vg. las imágenes oníricas) en cuyo seno se condensarían (entre otros factores) tanto los restos diurnos del soñante como la fantasmática representativa del deseo reprimido

El video continúa mostrando diferentes aspectos de la memoria a a través de una alegoría antropomórfica entre un sujeto recordante y un alter que simbolizaría a su memoria.

De ese modo, se cumple con la función de describir de un modo didáctico diferentes vicisitudes del proceso de la memoria, tales como los olvidos en la vida cotidiana, los recuerdos traumáticos reprimidos, la sobrecarga de información en la memoria de largo plazo, etc.

Tal vez el recurso narrativo al que se apela resulte algo exagerado, pero -sin duda- se logra transmitir en escasos minutos los aspectos básicos del sutil mecanismo reconstructivo de nuestra memoria. Lo cual no es poco.

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