El Señor Caliente había proporcionado un gran pisotón a la  joven Ardiente, con efectos para toda una vida.

El Señor Caliente ya maduro en años, había centrado su atención en la joven Ardiente desde hacía buen tiempo.

Llegó el día en que la oportunidad la pintó calva y el Señor caliente no desaprovechó la oportunidad.

Miradas que van , miradas que vienen, conversaciones de uno y otro tipo, roces casuales de manos , y otros menesteres habían preparado el camino para que el encuentro cercano de una pareja cuyos ojos no necesitaban levantarse de uno u otro , para quedar fijos tremendamente fijos, y en línea recta.

Las manos se entrecruzaron muy firmemente, fue el comienzo de un transcurrir  caliente y ardiente como los nombres de los personajes.

Fue el comienzo  de una larga relación de una pareja ideal, del mismo tamaño, con las manos  muy bien entrelazadas, tal vez uno de los tipos de parejas que bien formadas, bien equiparadas pueden conducir a una vida larga y muy feliz.

El Señor Caliente y la joven Ardiente, culminaron este primer encuentro con un diálogo esclarecedor:

Las ganas que tenía de darte este pisotón.

La respuesta de la joven es reveladora. Gracias por este tremendo pisotón.

Mismas manos y mismo tamaño pueden ayudar a ser felices.

 

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: