Para complementar el artículo de “ronfer48” http://artigoo.com/sueldo-de-un-congresista-colombiano-juzguen-uds más triste aún es que se ganan todo ese dinero para supuestamente legislar.

Entre los magníficos aportes de nuestros congresistas están los denominados micos que cuelgan en cada ley que promulgan, y que cuando los medios las ventilan vemos que  están siempre puestos allí para beneficiar a otros más picaros que ellos, o bien a ellos mismos, anticipándose al posible castigo de sus fechorías; pero igual aquí nunca pasa nada…  son los aportes de nuestros padres de la patria. Padres que los colombianos escogen elección tras elección; si le dieran la oportunidad a los niños de seleccionar sus padres no harían semejantes tonterías por no llamarlo de otra manera.

Proclaman cientos de leyes que tienen esguinces, o lo que es peor nuestra creatividad y malicia indígena para lo malo esta tal que “hecha la ley hecha la trampa”.

Desafortunadamente tenemos los dirigentes que nos merecemos, y el panorama no es nada alentador, puede ser gente nueva llena de ideales,  pero eso no basta el sistema es así y esto no lo cambia nadie, las tajadas por derecha del 20, 30 o 40% por licitaciones y contratos, el cvy “como voy yo” es un cáncer profundo que este país y tristemente del que no se saldrá.

Es algo con lo que convivimos día a día, basta con ver los noticieros en radio, televisión, impresos o internet, es sencillamente más de lo mismo, con ver uno ya los has visto todos.

La corrupción y la indiferencia por los demás está en todas las clases y estratos, solo con oír los millonarios robos y defraudaciones al estado por los denominados ladrones de cuello blanco hace que el efecto domino de conductas por fuera de la ley sea nuestro pan de cada día y el modelo a seguir.

Mire no más a su alrededor y los verá multiplicados, estamos llenos de ejemplos, gente robando en la calle con la indiferencia del vecino, en los puentes y avenidas vendedores de música, películas y programas pirata con el consentimiento de las autoridades que solo se acercan a pedir su tajada sobre las ventas, actos tan simples como robarle el turno a los demás en las filas de los bancos o en el Transmilenio y lo peor es que el que lo hace pasa sonriente y pensado que es más inteligente y astuto.

A donde fueres has lo que vieres, ese es el legado que le estamos dando a nuestras nuevas generaciones, le enseñamos con nuestros actos que tienen que pisar al de al lado para ser alguien en la vida y surgir en esta sociedad.

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