EL NIÑO COMO PASAJERO.

Ing. Héctor F. Bruno

Las grandes compañías automotrices trabajan intensamente para minimizar los efectos indeseados y peligrosos del tránsito vehicular, efectos que no son otra cosa que los accidentes.

Centenares de pruebas destructivas se llevan a cabo en sus laboratorios en Europa, Estados Unidos y Japón, especialmente equipadas con instalaciones e instrumental para medir los resultados obtenidos, en las que se incorporan muñecos que representan a conductor y pasajeros, construidos con materiales y normas que los asimilan con notables aproximación a seres humanos de carne y hueso. Sus medidas físicas, su contextura y sus articulaciones son copiadas con máxima precisión, de manera tal que los resultados que se obtengan sean suficientemente representativos de la realidad y se obtengan conclusiones que permitan desarrollar vehículos cada vez más seguros. Nuevos programas informáticos, simulan de manera cada vez más precisa y confiable el comportamiento de los ocupantes de los vehículos en el transcurso de un accidente.

Dentro de estas pautas, por encima de todos los esfuerzos que se realizan para proteger al conductor, mucho se ha avanzado en el conocimiento del comportamiento de los niños como pasajeros, desde el punto de vista de su conformación física y su respuesta a las excepcionales aceleraciones y desplazamientos internos que se producen durante los accidentes.

A las tradicionales recomendaciones de bloqueo de puertas traseras y evitar conducir con los niños en asiento delantero, contempladas por nuestra legislación nacional (Ley 24.449, arts. 30 m) y 40 g)) y Provincial (Art.63 del Código de Tránsito de la Pcia. de Buenos Aires, ley 11.430), se agregan ahora los especiales diseños de asientos para niños y las bolsas de aire laterales.

Los Departamentos de Biomecánica de varias firmas europeas, dueñas de una larga tradición en la producción de automóviles seguros, están dirigiendo sus esfuerzos hacia el diseño de nuevos asientos para niños, que incorporan a sus unidades de los modelos más recientes y que, como es tradicional, irán extendiéndose paulatinamente hacia las unidades accesibles a un mayor número de usuarios.

Vale la pena que, antes de introducirnos a la descripción de estos nuevos elementos de seguridad, tengamos un conocimiento más preciso acerca de las características físicas de los niños, que deben ser conocidas y tenidas en cuenta para perfeccionar nuestras conductas con relación a ellos.

Es erróneo imaginar a los más pequeños como adultos de tamaño más reducido, pero con resistencia mecánica similar a la de los mayores. Entre los 0 y 4 años, el cuello de un niño tiene una tolerancia menor que la de otros niños de mayor edad o los adultos. Además, su cabeza es, proporcionalmente, más grande y más pesada que la del adulto, si se la relaciona con el tamaño de su cuerpo.

En tales condiciones, en el caso de un impacto en el vehículo en que viaja, la zona cervical de su columna estará sujeta a solicitaciones mecánicas muy exigentes, que no está en condiciones de soportar. Todas estas referencias parecen tener una directa relación con el alto porcentaje de lesiones cervicales y cerebrales que afectan a los más pequeños en los accidentes de tránsito.

Fundada en esos datos, una conocida fabricante europea de automóviles está incorporando a sus unidades y recomendando el uso de asientos envolventes para niños de hasta 4 años. En ellos el niño está ubicado con la espalda hacia adelante. Esto permite que pueda repartir en una mayor superficie los esfuerzos extraordinarios que se desarrollan durante un choque. Su diseño envolvente evita los desplazamientos de la cabeza, tanto hacia adelante como hacia los costados.

Para niños desde los 4 a 10 años de edad, el diseño del asiento se ha orientado a evitar el efecto de deslizamiento hacia adelante, por debajo del cinturón de seguridad, desplazamiento que puede provocar lesiones en el abdomen y la columna, si dicho cinturón no está adecuadamente colocado.

Naturalmente, todos estos dispositivos de protección y sujeción están debidamente homologados, conforme a las disposiciones de las normas vigentes en la materia.

Algunas informaciones y recomendaciones adicionales nos servirán para compartir con nuestros niños un tránsito más seguro en su condición de pasajeros. Pasaremos revista a las más importantes :

• Comporta un grave riesgo llevar a un niño en brazos de un mayor, en la convicción de que así estará a salvo de golpes o desplazamientos. En una colisión a 50 km./h contra un obstáculo, la deceleración convierte a un niño de 10 kg. en una masa de media tonelada, que resulta inmanejable para quien lo lleva.

• Es recomendable, como hemos visto, colocar al niño en un asiento con cinturón, de espaldas a la dirección de marcha y en el centro del vehículo, de manera de evitar las consecuencias de choque frontales y laterales.

• No colocar objetos ni paquetes en la superficie plana bajo la luneta trasera. Si no hay lugar en el baúl, conviene llevarlos en el piso del vehículo.

• Acostumbrar al niño, desde su más tierna edad, a usar los sistemas de sujeción con que vienen provistos los vehículos.

• Explicar a los niños, cuando están en condiciones de entender e interpretar el mensaje, los riesgos a que se exponen si abandonan el uso de los implementos de seguridad.

BIBLIOGRAFIA

The University of North Carolina - Highway Safety Research Center

GLOSARIO

Homologado: Calidad de un producto con arreglo a normas preestablecidas.

 

Nota; Publicado por http://www.facebook.com/profile.php?id=1150953136

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