Es indispensable durante los primeros tres años de vida para el desarrollo cognitivo, psicomotor y afectivo de los niños.

El problema del hierro comienza generalmente antes del nacimiento. Un alto porcentaje de las mujeres en edad fértil en América Latina tiene deficiencias de hierro y entran al embarazo con reservas insuficientes.

La falta de este mineral en los primeros años de vida es casi imposible de compensar después -ya que la incorporación de hierro en ciertas áreas cerebrales es prácticamente nula a partir de los 3 0 4 años- y puede repercutir negativa y permanentemente en la conducta, afectividad, la memoria, la atención y el desarrollo psicomotor.

El niño nace con reservas de hierro -aportadas por su madre en el período de gestación- que consume durante los primeros seis meses de vida y no repone nunca porque la leche materna no le aporta la cantidad necesaria para hacerlo. Por eso la madre debe contar con una buena reserva al comenzo de la gestación, de modo que lo ideal es empezar con la suplementación antes del embarazo. El bebé absorverá el  hierro de su madre y generará su propio stock para abastecerse durante los seis meses promedio de lactancia. Al incorporar sólidos en su dieta habrá que seleccionarlos cuidadosamente para que aporten la cantidad necesaria de este mineral.

Por qué las deficiencias de hierro son tan comunes

Al explicar los motivos de carencia de hierro en un organismo, se suele cargar las tintas en el consumo de alimentos que no lo contienen o tienen un índice muy bajo. Pero no se toman en cuenta factores muy importantes que inhiben o entorpecen la absorción de esta sustancia. Una de ellas es la falta de una flora intestinal sana que genere la condición ácida necesaria para la absorción de éste y otros minerales. Una dieta rica en vegetales, frutas y cereales, y baja en carnes, lácteos y azúcares es fundamental para favorecer su absorción.

Generalmente, las personas que consumen carne -una de las mejores fuentes de hierro- se ven desfavorecidas porque este tipo de alimentos no contribuye a generar una buena flora intestinal y por que no suelen complementar su ingesta con vegetales y frutas, ricos en vitaminas C y E que ayudan a absorver el hierro. O sea que deberían acompañar la carne con vegetales para favorecer la absorción de los minerales como el hierro.

Otros agentes que impeden la absorción del hierro son el té, el café y los oxalatos, que se encuentran sobre todo en la espinaca.

La pérdida de sangre es una de las causas más importantes de deficiencia de hierro. El período menstrual y las hemorragias intestinales -como los hemorroides son los ejemplos más claros.

Peligro de excesos

Sin embargo, hay que ser cuidadosos a la hora de la administración de hierro, porque al igual que sucedió con la proteína en su momento, existe una tendencia a suplementar en demasía, y el exceso de hierro en el cuerpo tiene consecuencias negativas. Entre otras cosas, inhibe la absorción del zinc, un mineral que cumple funciones de extrema importancia.

Es de vital importancia comprender que los excesos tampoco son buenos para tomar conciencia de los peligros de la sobresuplementación de hierro.

Hoy en día suelen administrarse más de 100 mg. de hierro por día, lo cual es un exceso si se tiene en cuenta la proporción que se puede absorver. Una dosis de 25 mg. de hierro acompañada de 25 mg. de zinc sería lo correcto siempre y cuando no haya deficiencias más agudas o un embarazo. En estos casos una dosis de 40 mg. sería lo indicado.

Para niños de hasta seis meses se aconseja 6 mg. por día y 10 mg de los seis meses hasta los dos años. Esto debería ir acompañado de una dosis de zinc de 5 a 10 mg respectivamente, y de minerales y vitaminas como el ácido fólico, la vitamina B6 y B12.

Síntomas de la Anemia

Es importante aclarar que muchas veces una anemia puede producirse por falta de vitaminas B12, B6 o ácido fólico; deben descartarse estas posibilidades antes de comenzar cualquier tratamiento. En general, en las anemias producidas por deficiencias de hierro los glóbulos rojos se encuentran en cantidades normales pero están bajos sus contenidos de hemoglobina.

Algunos síntomas que pueden alertarnos sobre la posiblidad de una anemia son: flacidez de la musculatura y cansancio, falta de aire, visión borrosa, dolores de cabeza, insomio, pulso rápido, palpitaciones, falta de apetito, indigestión,y lesiones en la piel. Cualquiera de estos síntomas puede indicar otras disfunciones, por la tanto no deben tomertse como determinantes sino sólo como advertencias de que algo no está bien y una de las posibilidades es que haya anemia.

Fuentes de hierro en los alimentos:

Hígado, frutas secas (ciruela, duraznos, etc.), carne roja, yema de huevo, espárragos, cereales enteros,(avena, arroz integral, maíz, cebada, panes de harina intergral), lentejas, lechuga, acelga, banana, palta, perejil, algas, higos, papas, semillas de girasol, pasas de uva, bróccoli, hongos, vegetales de hojas verdes.

               

 

Fuentes consultadas:

Vera Donna Latinoamérica - Junio 2001 - Artículo de la especialista en medicina nutricional Silvina Tochetti

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