¿Qué tiene el fenómeno Millenium que a todos embruja? ¿Por qué ha nacido una nueva religión literaria? ¿Qué tiene su trama que quienes se acercan a ella se convierten en estatua de sal? Subes al tren y medio vagón va pegado a las líneas de alguno de sus tres volúmenes; los ejecutivos que se acomodan en la butaca de business dejan a un lado los papeles repletos de cuadros excel para encontrarse entre líneas con Mikael Blomkvist y con Lisbeth Salander; y hasta en el mercado de la fruta y la verdura se escuchan a gritos las discusiones y los comentarios sobre la que ya se está convirtiendo en la trilogía más laureada de la historia de la novela negra.


Hay quienes achacan el fenómeno Larson a la crisis. Que si es tiempo de volver a la lectura, al ocio de larga duración… Los tres síntomas del síndrome Larson son la ansiedad, la universalidad y la dependencia. Ansiedad de lectura, porque de repente, cualquier lugar es bueno para continuar devorando la historia, el sillón, la calle, el retrete… y cuando se termina el libro, nace enseguida la ansiedad por ir a buscar un ejemplar del siguiente tomo de la trilogía. La gripe Larson es universal y, desde Suecia y Francia, se extiende como reguero de pólvora por todos los rincones del universo lector. Quienes están afectados por el virus Millenium están condenados a leer sin pausa y, en el peor de los casos, a contar el tiempo, los minutos que les faltan para poder agarrarse al libro de nuevo y devorar un pedacito más de historia. Ya publicaba hace un año Paris-Match que “quienes leen a Larson padecen una dependencia total”.


Como toda gripe, ésta no conoce de raza, sexo ni condición. Afecta por igual a hombres y mujeres, ricos y pobres, trabajadores y parados. Al gran público y a los críticos más exigentes. No hay duda: ha nacido una nueva religión literaria.

(GALERIA DE ESCRITORES)

(JONATHAN LARSON)

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