LA PUBLICIDAD se vale de sutiles tácticas psicológicas para fomentar la sociedad de consumo. Persuade a la gente para que “compre cosas que no necesita con dinero que en realidad no tiene, a veces con el fin de impresionar a personas por las que, en el fondo, no siente simpatía”.

A muchos se les induce a que intenten ganar mucho dinero con la esperanza de que así tendrán seguridad. Pero, ¿conduce ese proceder al resultado deseado?

Con el tiempo, Liz, mencionada anteriormente, se casó con un hombre que gozaba de independencia económica. Ella dice: “Cuando nos casamos, teníamos una hermosa casa y dos automóviles; además, nuestra situación económica nos permitía la libertad de disfrutar de cualquier cosa que el mundo pudiese ofrecer en lo tocante a cosas materiales, viajes y diversión. Pero, por extraño que parezca, seguía preocupada por el dinero”. Liz misma explica el porqué: “Teníamos mucho que perder. Parece que cuanto más se tiene, menos seguro se siente uno. El dinero no me liberó de las preocupaciones y la ansiedad”.

dinero, amo, esclavo

Aunque la búsqueda del dinero es una marca distintiva de nuestros tiempos, raras veces resulta en verdadera satisfacción. “La obsesión del dinero puede parecer natural en la década de los ochenta, una época de materialismo —escribe David Sylvester en el Detroit Free Press—. Pero considero dicho materialismo simplemente como un síntoma de nuestro desasosiego.”

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