Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan, dio gracias y lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros, hace esto en memoria mía….. (1 Cor 11, 23-26). La celebración de la Eucaristía, se remonta hasta los comienzos mismos de la Iglesia, en esta se realiza una comunión entre los fieles creyentes y Dios mismo, es un encuentro entre lo divino y lo humano, entre lo tangible y lo intangible, la divinidad sale al encuentro de la humanidad, para fundirse en uno solo al momento de la comunión, no hay acción ni sacramento mas lleno de amor por parte de Dios, ya que la Eucaristía representa y a la vez hace presente el sacrificio en la cruz, porque es su memorial y aplica sus frutos, es el sacramento de amor por excelencia. Desde los inicios de la fe cristiana, la celebración misma de la Eucaristía ha sufrido un sin fin de cambios y a la vez se han ido implementado varios requisitos para que los fieles accedan a esta, por ejemplo en la edad media, solo las personas acaudaladas podían recibir la santa comunión, a cambio de jugosos donativos; la Iglesia institucionalizada muchas veces utilizo a este sacramento como arma política para la consecución de propósitos nada santos, la amenaza de la excomunión por varios siglos era sinónimo de muerte civil, anatema, y por ende penada con castigos duros y crueles por parte de la Santa Inquisición; hasta el año 1965 el rito en si, era realizado de espaldas a los files, y en Latín. Si bien los tiempos han cambiado, para la Iglesia Jerárquica, la Eucaristía, sigue siendo su arma política mas utilizada y preferida, el vaticano, sigue lanzando amenazas de ex comunión a cualquiera que contradiga sus sagrados dogmas, y/o vaya en contra de las “enseñanzas morales” de la curia romana, y de igual modo siguen existiendo varias prohibiciones, para que los fieles no accedan a la Eucaristía, los divorciados, homosexuales, las mujeres que practicaron aborto, los que no confesaron sus pecados “debidamente” ante un sacerdote, etc., en todos estos casos, los feligreses no tiene el derecho de recibir la sagrada comunión, bajo pena de caer en grave pecado. Jesús, en su paso por la tierra, en su actividad pública no se reunía ni compartía con los pulcros de conciencia limpia y bondadosa, mas al contrario según los evangelios, Cristo se juntaba con los pecadores y necesitados, por lo cual era constantemente inquirido y criticado por los “sabios de la época”, en el evangelio de Marcos, nos muestran a Jesús comiendo y compartiendo la mesa con varios pecadores y publícanos, y al ser cuestionado por fariseos, (que eran los sabios y “buenitos” de ese tiempo), les dijo :”No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal, no he venido a llamar a justos, sino pecadores” (Mc 2, 15-17), tomando como ejemplo las enseñanzas mismas de Cristo, ¿no seria conveniente que la curia romana, cambie requisitos, visiones y prohibiciones sobre la Eucaristía?; Cristo se dio a si mismo como sacrificio, por toda la humanidad, por ende cualquier prohibición caería en saco roto desde el punto de vista del Evangelio, a mi humilde modo de entender, lo único que bastaría para acercarse a la Sagrada Comunión, seria la Fe de que Jesús mismo se hace uno con nosotros, y un corazón dispuesto, lo demás, estaría demás, tampoco se puede volver al pasado y pretender que las celebraciones eucarísticas vuelvan a ser en latín, como lo pretende el Papa Benedicto XVI, eso es discriminación y exclusión. La Eucaristía debería ser una fiesta alegre, de encuentro, reflexión, y de reconciliación, entre la feligresía y Dios y no un lugar mas de exclusión, como lo es en este momento, donde los “buenitos” y “sanitos” pueden acercarse a la comunión y los excluidos y pecadores no, si Cristo mismo vino por los excluidos, quienes somos nosotros para contrariar su mensaje de amor y de perdón. Es necesario que la curia romana, deje de jugar a una doble moral, prohibiendo y condenando ad externo todo lo que contradice sus dogmas y normas, pero socapando y muchas veces aceptando las iniquidades que se realizan ad intro; la Eucaristía para los cristianos, es un regalo de Dios, donde todos nos hacemos uno en Cristo, por ende no se lo puede lotear ni prohibir. La Eucaristía, el Cuerpo de Cristo, es la expresión máxima del amor, y el amor de Dios solo requiere un corazón dispuesto……

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