Muchos son los valores que asaltan la tranquilidad del hombre cuando al hablar de una “sociedad justa” se refiere, esta trae consigo el tema a discusión de la justicia, la libertad, la  autonomía y la voluntad, temas importantes y fundantes de toda acción colectiva, ahora bien, realizar el debido análisis de cada  uno de estos puntos, será tarea primordial en este ensayo, pues, por medio de la  dilucidación, explicación y precisión  estableceremos marcos conceptualmente validos para una real emancipación de la praxis  de lo que queremos, pensamos y esperamos de la sociedad hoy, además es relevante ante todo lograr una identificación reciproca entre el individuo y el colectivo y entre este el deber ser moral Kantiano, es de vital importancia agregar que todos estos factores como base constitutiva para su real y eficaz consolidación, estos serán los únicos llamados a hacer de cada uno de nosotros, como individualidades concretas y pensantes de un colectivo, seres únicos, autónomos, concientes, conocedores y sobre todo correctos hacedores del deber ser moral, regla primordial para todo imperativo de justicia social hoy en el mundo, Habbermas en sus múltiples discusiones en la teoría critica, reclama del hombre su propio conocimiento, su propio fundamento moral, metafísico, frente a un mundo altamente artificial y mediado constantemente por la instrumentalización de la ciencia, es necesario, según Habbermas, agregar tres componentes esenciales al hombre de hoy, además de la critica, una correcta y acertada investigación de su voluntad con respecto a su contexto, una sobria reflexión acerca del contexto político en el cual se desenvuelve y una real  y eficaz identificación con aquellas leyes que bien pueden servirle como constitutivo individual y colectivo, bajo estos presupuestos se es necesario aclarar algunos puntos


EL CONOCIMIENTO COMO VOLUNTAD CONSTITUTIVA DE LA LIBERTAD

 

Hablemos bajo algunas categorías Kantianas acerca de como constituir las bases para una sociedad justa, la voluntad bajo el miramiento Kantiano tiene un significado intimo del ser humano en consumación  y encuentro en el “yo puro” que se contrapone al empírico, este “yo puro” esta determinado por las leyes de la libertad que solo es dable en el hecho de la moralidad, es decir, en el deber ser.

 

Todos los hombres sentimos naturalmente la responsabilidad  frente a las cosas contenidas en el mundo, en esta responsabilidad y en estas cosas se da un factor que media entre ambas, el conocimiento de l terreno moral para un correcto obrar, este obrar se encuentra  fundado en una ética imperativa del deber ser para alcanzar el bien supremo “la buena voluntad” que quiere lo que quiere por puro respeto al deber, es entonces que en esta ética se propugna por  una filantropía conciente que parte del interior del individuo, el cual trata de desplegarse como máxima universal  aplicable a si mismo como integradora primordial del colectivo, en esta medida los “hombres son fines en si mismos” y es inmoral tomarlos como medios para algo, ya con el conocimiento  del terreno moral y contenido este en una ética imperativa, se sigue entonces que  con la “ buena voluntad” el hombre ya se encuentra en el terreno de la libertad y con estos factores ante esta, el hombre debe determinarse a si mismo y por tanto lo primario en el hombre es la praxis, el hacer .

 

 

¿Por qué entonces son necesarios estos factores para la libertad del hombre?

Porque  el “yo empírico” no es libre por encontrarse condicionado por leyes causales de la naturaleza que no conoce y aun no ha determinado, es entonces que al empezar estas dilucidaciones  se encuentra con categorías puramente formales que solo son tratables y comunicables por el “yo puro” que se encuentra como ya se ha enunciado anteriormente, determinado por las leyes de la libertad.

“El hombre como persona racional pertenece al mundo de la libertad, que es el mundo del conocimiento moral, del deber ser” [1]

 

 

 

ELEMENTOS POSIBILITANTES PARA UNA “SOCIEDAD JUSTA”

 

La voluntad, bajo las anteriores consignas y postulados, debe ser autónoma y no heterónoma, es decir que es la voluntad, o mejor aun la buena voluntad, alcanzada por el “yo puro” por medio de la libertad, debe ser generadora y fundadora de toda ley moral, ésta ultima no debe supeditar no subordinar la intencionalidad de aquella, esta “buena voluntad” posee un valor absoluto con independencia de la prescripción y resultados de la acción de la intención de  esa voluntad.

 Ahora bien, el enfrentamiento a las costumbres  que anteceden de cierta manera parcial al hombre, debe ser un factor primario para partir de allí, a la reflexión inmediata que se origina en el “yo empírico” pero como ya hemos mencionado, éste debe dar paso a una reflexión mas profunda y subyacente en su intimidad por su imposibilidad de desligarse  de las leyes naturales físico-químicos que lo atan, esta reflexión es un comportamiento continuo que constituye una ética, esta es la que posibilita el adentrarse a la libertad gracias al terreno moral.

Todos estos factores, entendidos y enmarcados bajo los marcos conceptúales de causa y consecuencia son los que tienen la alta posibilidad de constituir las variantes que pueden posibilitar una “sociedad justa”, esta deberá tener elementos de reflexión sumamente envolventes y esenciales que sepan constituir una moral que sea la que origine las leyes mas universales independientes para el individuo y el colectivo.

La “sociedad justa “es aquella, que es capaz de estimular la trascendencia del “yo empírico” al “yo puro” capaz de conocer las condiciones necesarias de la moral que constituyen principio regentes de aplicabilidad universal para que el individuo y el colectivo estén siempre sobre el camino de la libertad, entendida como la capacidad de decidir correctamente, guiada siempre por principio morales, que so aplicables por la “buena voluntad”.

 

 

EL DEBER SER, COMO QUERER SER DEL INDIVIDUO  Y LA SOCIEDAD

 

 

Ya hablamos en el punto anterior del estado y cierta conclusión de la reflexión intima del individuo, la causa y la consecuencia está necesariamente desencadena, desarrolla y potencializa la conciencia del individuo.

Ya con los elementos necesarios, el individuo desea y quiere ser como debe ser con respecto a si mismo y al colectivo lo que le permite llegar a esta decisión, como ya sea mencionado es alcanzar la libertad, es decir, el poder del conocimiento para elegir en el terreno de la moral. Aquí se hace necesaria otra categoría Kantiana, la de “la minoría de edad”,se hace necesario que el individuo se haga cargo de si mismo a través de la responsabilidad de pensarse y de pensar en la sociedad, la minoría de edad, recordemos es la incapacidad de pensar, reflexionar y elegir por si mismo, la edad adulta es aquella que alcanza una madurez mediada siempre por el terreno de la moralidad, es pues, que se hace imperativo que el individuo actué por deber ser y este se convierta en el querer ser para si y la sociedad, por tanto de be abandonar su minoría de edad y debe fundamentarse en la constante conciencia critica que abre las diferentes posibilidades del continuo desarrollo, no solo para ella como objetivo del “yo puro” si no ante todo del individuo.

En estas últimas no puede haber una sociedad “madura” si no existe dentro de ella individuos capaces de estar constantemente en critica de si y de ella, es decir, la sociedad debe estar compuesta por individuos que claramente han alcanzado su mayoría de edad.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

IMMANUEL, KANT, FUNDAMENTACION DE LA METAFISICA DE LAS COSTUMBRES, ESPAÑA, EDITORIAL PORRÚA, 1996, PAGINAS 55 AL 59

 

 

 

 

[1] Kant,Immanuel, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, España, Editorial Porrúa, 1996, P

55 AL 59

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: