Los gritos preferidos de este personaje, anunciando su presencia , son los siguientes:

Cebiiiiiche! CCeeebiiichooooon! Cebiche!

Ricoo Ceeeebiiiicheeee!

Hablaaaa, Hablaaaa, Hablaaa!

Ceebiiicheee Riiiicoooo y Sabrozoooon!

El cebiche peruano lo prepara en casa y lo deposita en fuentes de porcelana.

Su preparación sigue las pautas del cebiche peruano, con algún secreto que el  cebichero y su  familia  lo aplican día a día.

En alguna esquina de la Calera, el cebichero da los últimos toques a su triciclo, acondicionado con una especie de  vitrina  especialmente diseñada, con un acceso que le permite servir su potaje en la vajilla que le sirve para cada venta.

El cebichero avanza por las distintas calles, con sus clásicos gritos,  a partir del mediodía, como para acomodar el menú de las amas  de casa, proporcionar un aperitivo o algo así por el estilo.

Por lo zona no tiene competencia,por la ausencia de  restaurantes dedicados a la Sevichería, aparte de que los Supermercados , no incursionan en  este negocio.

Los fines  de semana tiene como es de suponer, una clientela constituída por los fiesteros del fin de semana, que tratan de levantar el cuerpo con un rico seviche.

El sucesor del vendedor de pescado-pescador, moreno y vozarron que avanzaba a pie con su canasta de pescados, o sea el cebichero que motiva este artículo, tricicleará por la Calera, no se  saabe hasta cuándo, tampoco se concoe su nombre.

Será recordado, de repente, como el Sebichón, Rico Seviche que anuncia todos los días por estos dos mil  nueve que está por culminar.

 

 

 

 

 

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