El camino de la iluminacion: zen budista

En el Zen nada puede sustituir al contacto directo con un verdadero Maestro de la Transmisión, y menos aún un libro. En la entrada de las bibliotecas de los monasterios Zen japoneses se puede leer una frase caligrafiada: "Este es el dedo que señala la luna." Un libro no puede ser más que un dedo que señala la luna. La luna representa la auténtica Verdad de nuestra existencia. Un libro puede tener el poder de hacernos dirigir nuestra mirada hacia esa Verdad. Un Maestro Zen debe tener la facultad de ayudarnos a llegar a ella.
Por esta razón, el presente escrito no es un manual Zen, no es un recetario, no está hecho con esa intención. Su pretensión es la de familiarizar al lector con el mundo del Zen y la de despertar en él reflexiones importantes acerca de su vida cotidiana. Las explicaciones prácticas pueden ayudar a aquellos que ya practican en un Dojo, o en solitario, y espero que sean útiles para acercar a la práctica de la meditación a aquellas personas que, bien por desconocimiento, bien por indecisión, aún no lo han hecho.
En la época en la que nos ha tocado vivir, más que en ninguna otra, necesitamos centrar nuestros actos y nuestros pensamientos. Necesitamos una profunda estabilidad en el fondo de nuestra conciencia que nos ayude a no perder el equilibrio en el océano agitado y trepidante de la vida moderna. Esta necesidad no es un lujo de ociosos o de excéntricos. Es una necesidad vital, existencial, tan importante como respirar diez veces por minuto.
Ante el abismo incomprensible de nuestra propia existencia, sentimos vértigo y, la mayoría de las veces, optamos por olvidar. Nos dejamos atrapar por los múltiples fenómenos familiares, laborales, sociales que aparecen en la vida de cada día. Pero la lucha interior y exterior por la supervivencia nos agota cada día más y no sabemos ya de dónde extraer la energía y el estímulo necesarios para continuar. Y es que vivimos ajenos a nosotros mismos, lo ignoramos todo acerca de nosotros mismos, somos desconocidos para nosotros mismos.
Zen significa conocerse a sí mismo, reconciliarse consigo mismo. Esto es, encontrar la fuente inagotable de energía vital que mana en lo más profundo de nosotros mismos. Hablar del Zen y de su práctica es difícil. Comprenderlo con nuestro intelecto es imposible, pero su enseñanza nos impregna sin que nos demos cuenta, haciéndonos descubrir la luz original en la que siempre hemos vivido, aunque lo ignorásemos. Voy a contarles una historia Zen, un hecho histórico ocurrido en el siglo V: Bodhidharma fue el Primer Patriarca Zen de China. Era oriundo del sur de India y el vigésimo octavo sucesor del Buda Shakyamuni. Cuando llegó a China, su fama de gran Maestro Zen ya le había precedido y el emperador Butei, de la dinastía Liang, acudió a recibirle con toda su corte. El emperador Butei era un ferviente budista y se sentía muy feliz de poder hablar personalmente con el Patriarca.
Al verle, el emperador le dijo:
—"Desde que soy emperador, he construido muchos templos, he subvencionado el copiaje de muchos sutra y mantengo a muchos monjes. Las cosas que he hecho para apoyar el Budismo no podrían ser contadas.
¿Cuál será mi recompensa por tales acciones?"
Bodhidharma respondió:
"¡ Nada!"
El emperador preguntó:
—"¿Por qué nada?"
—"El mérito de lo que has hecho es insignificante. Todo lo que mencionas no producirá más que ilusión y sufrimiento, ya que ha sido realizado con una ambición personal.
No es más que sombras. Tú crees que en ello hay mérito pero, en realidad, no hay ninguno."
El emperador, contrariado, insistió:
—"Entonces, ¿cuáles son los verdaderos méritos de la práctica religiosa?"
—"Debemos estar más allá de los apegos personales y del sufrimiento", fue su respuesta.
El emperador preguntó una vez más:
—"¿Cuál es entonces el punto más importante de la santa, pura y sagrada Iluminación?"
—"Un vacío sin fondo y nada sagrado" fue la famosa respuesta de Bodhidharma.
Totalmente perplejo, el emperador consiguió preguntar:
—"Entonces, ¿quién eres tú que estás parado frente a mi”?
Bodhidharma respondió:
—"¡No lo sé!" (Fu shiki).
El emperador Butei no comprendió la enseñanza de Bodhidharma y Bodhidharma se dio cuenta de que aún no había llegado el momento de dar a conocer el Zen en China. Cruzó el río y se dirigió a las montañas septentrionales. En el templo Shorinji se quedó tranquilamente haciendo Zazen frente a un muro, durante nueve años. La desnuda simplicidad de la respuesta de Bodhidharma (¡No lo sé!) contiene todas las sabidurías, todas las ciencias, todas las comprensiones humanas.
En el Zen no hay nada que comprender, nada que obtener. Nuestra vida de cada día transcurre más allá de nuestra propia comprensión o incomprensión, independientemente de lo que poseamos, o de lo que no poseamos. El Zen nos invita a sumergirnos en esta corriente vital con el fin de que podamos evolucionar en ella como el pez en el agua, libres y felices.
h.m.a.

INTRODUCCION
El Zen es la esencia del Budismo y la matriz de la cultura oriental. En nuestros días se observa un declive de las grandes tradiciones espirituales en el mundo, teniendo como fondo una civilización avocada al maquinismo y al desarrollo desenfrenado de la técnica. La civilización moderna quiere basarse en elementos puramente racionales, en la pura lógica, lo cual está provocando muchas luchas inútiles y dolorosas.
¿Existe un medio de no perder el contacto consigo mismo?
¿A través de qué sabiduría podemos crear una verdadera vida para nosotros mismos y al mismo tiempo llevar una vida más feliz en el grupo social?
Esto es lo que propone el Budismo, cuyo fundador fue el Buda Sakyamuni hace más de dos mil quinientos años, en la India. La respuesta esperada es, en verdad, el Zen. El Zen fue enseñado por Buda en la India, fue introducido en China por Bodhidharma. Dogen lo implantó en Japón en el siglo XIII y Keizan lo propagó activamente por este país. El Zen de Dogen es una práctica de vida en un espíritu de serenidad y de notensión.
Serenos y relajados podemos vivir con una gran alegría y una esperanza luminosa. Siendo como es, el Zen va a desempeñar un papel importante en el desarrollo de esta cultura espiritual que todos los hombres poseemos en común. Actualmente el Zen está en voga. Ha tenido un florecimiento repentino en América, en Europa y por todo el mundo.
Pero el interés por el Zen debe ser algo más que interés por simples informaciones o por un cierto gusto estético. El Zen es una práctica en la vida de cada día. El tiempo no corre ni se queda atrás. Se le puede comparar a la luna que recorre la bóveda celeste, imperturbable y serena. Cuando nos detenemos para considerar los días pasados constatamos con sorpresa que se han esfumado con la velocidad de una flecha. Cuando, por el contrario, dirigimos nuestra mirada
hacia el futuro, hervimos de impaciencia al sentirlo tan lejano. En este instante en el que nos encontramos pensamos en "ayer" y "mañana". La gente de nuestra época espera el "mañana" con "fe en el progreso". Es esta fe la que ha conducido a nuestras civilizaciones al nivel de desarrollo material en el que nos encontramos hoy.
Pero nosotros, seres humanos, sumergidos como estamos en el mundo de la existencia, nunca podremos dejar de preguntarnos acerca de nuestra propia conciencia. El hecho de que podamos sacar grandes beneficios y comodidades de la técnica no debe impedirnos vivir el momento presente feliz y alegremente. Ello no debe impedirnos una búsqueda honesta y clara sobre la naturaleza de nuestra propia existencia. El Budismo Zen, transmitido de la India a Japón a través de China, continúa siendo practicado hoy día, dos mil quinientos años después.
Muchos hombres y mujeres se inician y se entrenan, tanto en Oriente como en Occidente, al hecho de "sentarse". ¿Qué significado podemos dar a este fenómeno? Los americanos y los europeos particularmente se están interesando por el Budismo Zen y están tomando la costumbre diaria de sentarse en meditación, según la disposición positiva de espíritu propia del Zen.
En esta nueva perspectiva de un renacimiento espiritual de las conciencias en América y en Europa, muchas personas se preguntan:
¿Qué es el budismo Zen?
¿Qué quiere decir "sentarse"?
¿Qué puede aportar el Zen a la civilización occidental?

Escrito por martha-isela
Fecha: 2010-02-02 23:45:26
Muy detallada e interesante informacion Hannibal, mi voto.