La luna al mar le ha dejado de hablar

y el mar a la luna correspondiendo está,

y en el silencio de ambos todo en calma parece estar...

 

Una tregua no solicitada se generó ya

y no es la pelea lo que de por medio está,

es un sentimiento mal entendido lo que propició este estar...

 

Y quizás como castigo a su orgullo será

el silencio eterno que ahora presente está

y lo peor será que juntos nunca puedan volver a estar...

 

Y entonces su sufrimiento en ascenso irá

porque sin hablarse todos los días se verán

y sabrán que el otro enfrente estará,

esperando que alguno decida empezar...

 

Pero poco probable esto sucederá,

porque la luna se siente herida

y el mar también así lo está...

 

Y en este trágico malestar

seguirán por siempre así,

el mar y la luna sin hablar, sin amar y

sufriendo día a día una pena tonta y

difícil de razonar...,

 

Así son las cosas del amor

cuando la comunicación de sentimientos

atiende a la razón y deja del lado al corazón...

 

Guillermo Lora Santos.

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