Hace casí 80 años el ginecólogo estadounidense Arnold Kegel ideó una serie de ejercicios para ayudar a las mujeres a recuperar el control de la vejiga después del parto y en la menopausia, pero con el tiempo se ha podido comprobar su eficacia en otros campos de la salud y bienestar.

El suelo pélvico es el conjunto de ligamentos y músculos que cierran la cavidad abdominal por su parte inferior, teniendo como misión principal la de sostener órganos como la vejiga, uretra, útero, vagina y recto, participando de esta forma en funciones tan importantes para nuestra salud como orinar, mover los intestinos y tener relaciones sexuales.

Con el paso del tiempo este conjunto de músculos y ligamentos se va debilitando, viéndose así afectadas las funciones en las que esta involucrado. Además del parto, otros factores también va a afectar a la fortaleza del suelo pélvico, como: la obesidad o la cirugía de próstata en hombres.

Las principales consecuencias de todo esto son: la incontinencia urinaria y rectal, junto con la disfunción sexual. Diversos estudios han demostrado que una correcta técnica en la realización de los ejercicios de Kegel pueden ayudar de forma muy eficaz en resolver o atenuar estos problemas.

¿Cómo se realizan estos ejercicios de forma correcta?

Para poder localizar por nosotros mismos donde se encuentra la zona del suelo pélvico que vamos a fortalecer, debemos observar los músculos que se usan para detener o disminuir el flujo de orina. Esto es importante para asegurarnos que no trabajamos otros músculos como los abdominales, glúteos o los del muslo.

Los ejercicios pueden realizarse de diferentes maneras, fundamentalmente acostados, que es la posición más fácil al principio, o sentados. Es importante un correcto control de la respiración, evitando sobretodo detenerla mientras realizamos los ejercicios.

Una vez elegida la posición más acertada para nosotros, debemos contraer los músculos del piso pélvico durante tres segundos y luego relajarlos otros 3 segundos. Repetimos esto de 10 a 12 veces. Según vayamos progresando prolongaremos las fases de contracción y relajación hasta alcanzar los 10 segundos. Podemos repetir estas sesiones varias veces al día, fundamentalmente en dependencia de nuestros objetivos.

Fortalecer la musculatura del suelo pélvico.

Hace casí 80 años el ginecólogo estadounidense Arnold Kegel ideó una serie de ejercicios para ayudar a las mujeres a recuperar el control de la vejiga después del parto y en la menopausia, pero con el tiempo se ha podido comprobar su eficacia en otros campos de la salud y bienestar.

El suelo pélvico es el conjunto de ligamentos y músculos que cierran la cavidad abdominal por su parte inferior, teniendo como misión principal la de sostener órganos como la vejiga, uretra, útero, vagina y recto, participando de esta forma en funciones tan importantes para nuestra salud como orinar, mover los intestinos y tener relaciones sexuales.

Con el paso del tiempo este conjunto de músculos y ligamentos se va debilitando, viéndose así afectadas las funciones en las que esta involucrado. Además del parto, otros factores también va a afectar a la fortaleza del suelo pélvico, como: la obesidad o la cirugía de próstata en hombres.

Las principales consecuencias de todo esto son: la incontinencia urinaria y rectal, junto con la disfunción sexual. Diversos estudios han demostrado que una correcta técnica en la realización de los ejercicios de Kegel pueden ayudar de forma muy eficaz en resolver o atenuar estos problemas.

¿Cómo se realizan estos ejercicios de forma correcta?

Para poder localizar por nosotros mismos donde se encuentra la zona del suelo pélvico que vamos a fortalecer, debemos observar los músculos que se usan para detener o disminuir el flujo de orina. Esto es importante para asegurarnos que no trabajamos otros músculos como los abdominales, glúteos o los del muslo.

Los ejercicios pueden realizarse de diferentes maneras, fundamentalmente acostados, que es la posición más fácil al principio, o sentados. Es importante un correcto control de la respiración, evitando sobretodo detenerla mientras realizamos los ejercicios.

Una vez elegida la posición más acertada para nosotros, debemos contraer los músculos del piso pélvico durante tres segundos y luego relajarlos otros 3 segundos. Repetimos esto de 10 a 12 veces. Según vayamos progresando prolongaremos las fases de contracción y relajación hasta alcanzar los 10 segundos. Podemos repetir estas sesiones varias veces al día, fundamentalmente en dependencia de nuestros objetivos.

Fortalecer músculos del suelo pélvico.

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