el ego y yo

YO EL EGO

Ego es un término que procede del latín y significa yo.

YO EL EGO

EGO es un término utilizado en la Psicología por los psicoanalistas, sobre todo por el alemán Sigmund Freud y el francés Jacques Lacan. También sirve de raíz para otros términos alternativos como es el egoísmo, egocentrismo, egolatría y el alter ego. Todos ellos, términos hoy en día bien definidos.

Según la teoría defendida por el homólogo germano, SIGMUND FREUD sostuvo que el ego mantiene el equilibrio entre el id (ello) y el superego y definió lo siguiente:

  1. ID (ello) se compone por los deseos y los impulsos.
  2. SUPEREGO (el superyó) se compone por la moral y las reglas de la sociedad que rigen el comportamiento de los individuos.
  3. EGO es lo que le permite al hombre satisfacer sus necesidades, deseos e impulsos dentro de los parámetros sociales.

Esta teoría, aunque aceptada en líneas generales, encuentra también su oposición por algunos eruditos dentro del campo de la psicología.

Cuando la satisfacción de las necesidades, los deseos y los impulsos se sale de los parámetros sociales colocándose por encima de cualquier moral o regla social, hablamos del EGOÍSMO. Esto se debe a que la persona egoísta siente un amor excesivo hacia sí misma y únicamente se preocupa por cubrir sus propias necesidades. No le interesa nadie más de su entorno. El amor al prójimo no existe dentro del parámetro del egoísmo y todos sus actos se rigen según su absoluta conveniencia. YO EL EGO, Y NADIE MÁS QUE YO. En este entorno, el ego media entre la realidad del mundo físico, los impulsos del sujeto y sus propios ideales.

El egoísmo es un arma frecuentemente utilizado para la manipulación. ¿Cómo se debe entender este concepto? Es muy sencillo. Durante nuestra infancia, se nos prepara para convertirnos en personas adultas y aprender lo suficiente para poder ejercer una profesión que nos permita sostenernos económicamente, trabajando para los demás. Llegados a este punto, se espera de nosotros que, por un lado, criemos nuestros propios hijos invirtiendo en ellos y, por otro lado, nos hagamos cargo de nuestros padres o progenitores cuando ya son mayores y precisen de ayuda. De este modo, les estaríamos devolviendo todo el tiempo y esfuerzo que ellos habían invertido en nosotros. Es lo que se considera lo normal dentro de la sociedad y así estaríamos cumpliendo con las normas éticas y sociales impuestas. De no hacer así y al elegir el libre albedrío de vivir nuestra propia vida de un modo diferente, se nos tacha de egoístas. Apelan al sentido de la responsabilidad y a nuestros sentimientos creando un sentimiento de culpabilidad. La presión está servida y nos convertimos en personas manipuladas.

El egocentrismo, en cambio, se distingue del egoísmo. Mientras el segundo concepto se rige por realizar los propios deseos y cubrir las necesidades de uno mismo sin importar los demás, el egocentrismo encierra la creencia que los intereses propios y las creencias de uno mismo son más importantes que los intereses y creencias de los demás. La persona egocéntrica resta importancia a las ideologías ajenas al considerarlas menos importantes. Para el ego, solamente cobra valor lo que uno mismo cree.

El ejemplo perfecto del egocentrismo lo hallamos en el mundo de los niños. El psicólogo experimental suizo Jean Piaget (1896 – 1980) lo definió muy bien. Los niños de por sí son egocéntricos puesto que sus habilidades mentales no les permiten comprender que el resto de las personas puedan tener criterios y creencias diferentes a las propias.

El gran problema que proporciona el egocentrismo es la sensación de un gran vacío que siente la persona egocéntrica, ya que le priva a la persona de la felicidad. El egocentrismo, al anteponer sus propios intereses e ideología, lo lleva al aislamiento y aleja a la persona de la sociedad. Se queda completamente sola.

Otra variante del ego es la EGOLATRÍA. Esta se define como el culto, adoración y amor excesivo a sí mismo. Hay personas que llegan a creerse tan perfectos como Dios y nunca reconocerían sus errores. Cualquier crítica hacia su persona rebota en ellos. La egolatría es una percepción subjetiva del individuo mismo quien crea cierto rechazo hacia las demás personas. De ahí, será incapaz de convivir dentro de una sociedad.

Por último, queda por destacar el álter ego, el otro yo. Esta es una expresión que se refiere a la plena y total confianza que una persona deposita en otra al sentirse al cien por cien identificada con ella. Esta creencia lleva a una fe ciega en la otra persona al considerarla como a uno mismo. Se amplía el yo desplazándolo hacia otra persona la cual recibe la plena confianza del yo. En el ámbito de la psicología, se suele hablar de un trastorno mental, de una doble personalidad de la persona.

EL EGO es un tanto complicado, posee distintas variantes y está estudiado tanto en la psicología como en la filosofía.

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