Educar en estos tiempos ciertamente ha dejado de ser lo que nuestros padres se encontraron cuando nos vieron nacer. Educar a sus hijos, o sea nosotros, aunque a mas de uno le moleste, fue tarea sencilla. A mi entender en estas últimas décadas existen franjas temporales donde se han ido cambiando las pautas de educación y contención del niño, y en cada bloque temporal el papel de los padres fue evolucionando en cuanto a complejidad respecto de lo que su función primordial le demanda: EDUCAR y CONTENER a sus hijos.

Así planteado el asunto tenemos la primer franja de estos últimos tiempos que abarcan las décadas de los 70's y 80's, en este entonces el EDUCAR y CONTENER se limitaba a cubrir las necesidades básicas de los hijos, alimentos, techo, educar la mente y un abrigo. No existían agresivas publicidades de televisión que los llevara inconscientemente al consumismo por lo tanto los hijos no necesitaban mas nada para pasarla bien. Los minutos frente a la televisión eran eso, minutos, por lo que el niño o joven optaban por salir a jugar. Papá trabajaba todo el día y mamá cuidaba de llevar el hogar adelante sin que se le escape ningún detalle. Los límites eran mas claros, respeto por los adultos y sobre todo por papá y mamá, respeto por las reglas establecidas y reprimenda a los que las quebrantaban.

Luego vinieron las décadas de los 90´s y del 2000, en esta época ya en nuestra adolescencia pudimos ver como la irrupción de la tecnología en los hogares fue desterrando muchas buenas costumbres. Educar se iba complicando, se veían menos grupos de niños jugando en las calles dado que el entretenimiento estaba al alcance de un clic del control remoto, los videojuegos fueron ganando adeptos y sus tecnologías y ofertas eran cada vez más importantes. Por otro lado los cambios culturales que afectaron a ésta época empezaron a afectar la cotidianeidad del hogar. Para papá ya no era suficiente con solo darles lo básico a sus hijos, ahora ellos no podían dejar de desear tener lo último del mercado. Las madres comenzaron a ver la oportunidad de entrar al circuito laboral, producto de la búsqueda constante de la igualdad de género y con eso la familia ganó en ingresos, pero comenzó a perder su función de EDUCAR y CONTENER, tarea que ingenuamente se pensó que podrían realizar guarderías o familiares cercanos. Educar a los hijos, educar nuestro futuro, es tarea irremplazable.

Desde el 2010 al presente, los padres de estos tiempos modernos, empezamos a tener desafíos de la modernidad que debemos acompañar si no queremos quedarnos mirando desde la ventana de enfrente lo que pasa con la vida de nuestros hijos. Estamos sometidos incluso a cambios en las doctrinas que traemos desde chicos, ahora ya no hay solo mamá y papá, ahora puede haber papá-papá o mamá-mamá. En una sociedad que trata de aceptar estas conjunciones nosotros debemos orientar constantemente a nuestros hijos que también vienen con esa doctrina. Educar sobre las elecciones sexuales ahora son mas abiertamente expresadas y no falta el momento donde debamos encontrar una respuesta a las preguntas de los niños, estemos o no estemos de acuerdo con lo que pasa. Las comunicaciones, las redes sociales, las modas, las crisis de los padres, etc., son factores que alteran el comportamiento de los niños y jóvenes, el desafío es encontrar el camino hacia la empatía con sus hijos.

En definitiva creo que puedo pararme frente a mi querido papá y decirle: “papá fuiste un gran padre… pero la verdad es que yo tengo mucho más trabajo que vos”, y con esto no estoy desmereciendo ningún estilo de paternidad, simplemente recordar que ser padre NO es cuestión de seguir recetas o metodologías y que las cosas que antes sirvieron no siempre pueden aplicarse en estos tiempos. Educar y contener, definitivamente es una tarea de aprendizaje continuo.

Educar y contener a nuestros hijos es el objetivo

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