A educar se enseña en casa

A muchos padres les preocupa la educación de sus hijos. Pero a veces no saben llevar a la práctica la idea que ellos tienen de lo que es una buena educación

Por eso muchas veces cometen el error de imponer castigos. Creen que con el castigo están disciplinando al niño y, eso no es cierto, eso puede confundir al niño y crecer creyendo que el hacer algo mal solo implica recibir violencia. 

Por supuesto, no se trata de que se eduque al niño dándole todo lo que pide, ni dejando que haga todo lo que le de la gana, sino que hay que tratarlo como lo que es una persona. Al enseñarle mediante el castigo o las voces, solo se le está enseñando que el más fuerte puede castigar o gritar al más débil siempre que quiera. En lugar de actúar de este modo, es mejor solucionar el problema mediante el dialogo o el ejemplo. Así, lo ideal sería que el padre o la madre hicieran lo que quieren que el hijo haga, en vez de imponérselo y exigírselo, si pretenden que el hijo no pegue a otro, le tienen que explicar que eso no está bien y que debe pedirle perdón. 

El hijo debe colaborar con la familia y los demás

Si desde pequeño se le enseña al hijo a convivir con la familia y a relacionarse, crecerá teniendo esa mentalidad y eso hará en todos los lugares a los que vaya. 

El resultado de educar de este modo, es que todos vivirán mejor y estarán más unidos. 

A educar se empieza en casa

Para ello hay que saber pedir las cosas al hijo, dejandóles claro cuando deben realizar los deberes en casa.

Nunca castigar y nunca darles voces, enseñarles mediante el diálogo y el ejemplo.

Enseñar en todo momento y no dejarlo para el día después. 

 


 




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