EDUCACIÓN. CINCO PASOS PARA “ECHAR EL FRENO"

Una interesante propuesta educativa

Tutor

Vivimos en un mundo en el que nos “disparamos” con frecuencia. Solemos actuar de manera rápida, por acción - reacción, nada más nos digan algo, o veamos tal o cual cosa que no nos gusta, con frecuencia tenemos una respuesta “agresiva” (no me refiero físicamente); dicho de otra forma solemos expresarnos o actuar con excesiva inmediatez, como si en cada pequeño acontecimiento “nos fuera la vida”. Cuántas veces luego nos hemos dicho a nosotros mismos eso de …”si lo hubiera pensado dos veces antes de …” o esa otra de “…si es que no me controlo…”.

Bueno, lo más interesante de esta forma tan extendida que tenemos de actuar, es que ese estilo impulsivo es aprendido en su mayor parte; no hacemos otra cosa que repetir los patrones de conducta que están en los distintos contextos que nos rodean…en casa, en el trabajo, con las amistades, etc. Cuando digo que es un patrón de comportamiento aprendido y comento que esto es muy interesante, lo es justo porque también se pueden aprender otro tipo de patrones que seguramente nos aportarían una mayor calidad de vida en nuestro día a día. A todo esto que he descrito lo podríamos llamar como el comportamiento impulsivo; actuamos por impulsos e incluso a veces llegamos a creer que esto es natural, “que no podemos hacer nada para actuar de otra forma”, lo cual, en mi humilde opinión, es un grave error.

Bien, la buena noticia es que por supuesto se puede actuar de una manera más pausada a la vez que eficaz. Esto también se puede aprender, aunque por desgracia escasea más que abunda.

Por mi trabajo, conocí un sistema o programa de intervención educativa llamado PEMPA. En este programa utilizan de forma sistemática cinco pasos para actuar desde la reflexión, y no desde la impulsividad. Me gusta que hayan sido capaces de sintetizar en una palabra: PEMPA, la esencia de su sistema, ya que cada una de las letras de esta palabra representa un paso elemental para actuar con reflexión.

Este es el significado de cada uno de los cinco pasos.

1º PARA: en esa circunstancia ante la que ibas a reaccionar, primero para, imagina que “echas un freno”.

2º ESCUCHA: date la oportunidad de escuchar a las personas que están implicadas en tal o cual acción o suceso. Realmente te puedes sorprender al escuchar algo que no esperabas y que te aporta una información importante.

3º MIRA: date la oportunidad de mirar, de observar lo que te rodea, de tomar datos.

4º PIENSA: gracias a que paraste, te diste la oportunidad de escuchar y mirar, de obtener información. Pues bien, ahora que tienes los datos, ya puedes pararte a pensar con conocimiento de causa, es decir puedes poner en práctica tus destrezas reflexivas para llegar al quinto paso.

5º ACTÚA: pon en marcha aquello que pensaste, gracias a los datos que tenías porque te paraste a escuchar y mirar, antes de hacer nada.

Es muy elemental, es muy sencillo y me parece fantástico que en tan pocos pasos se pueda ganar tanto.

He de decir que los autores de este programa de intervención educativa, lo han hecho pensando en un público de educación infantil o primaria o con determinados trastornos, pero me parece perfectamente extensible a todas las personas adultas.

Desde aquí quiero agradecer a sus autores el enorme acierto que este programa me merece.

¿Cuántos problemas hubiéramos evitado si supiéramos y domináramos la técnica de “echar el freno”?

Un comportamiento MÁS REFLEXIVO, nos permite una MEJOR CALIDAD DE VIDA

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