La educación tema preocupante por estos días en Colombia, sobre todo por los resultados obtenidos en las evaluaciones internacionales por nuestros jóvenes.

La educación siempre ha sido un tema controvertido en nuestro país, por el enfoque que siempre se le ha querido dar, de ser un vehículo para ubicarnos en el lado del desarrollo.

El desarrollo visto desde el punto de vista económico, significa lograr altos niveles en ciencia y tecnología, para ello la investigación juega un papel predominante, sobre la base de un alto conocimiento en matemáticas.

Ahora bien, el desarrollo como un estado de equilibrio entre la competencia y la convivencia pacífica, en mi opinión ninguna nación lo ha logrado, de alguna manera las insatisfacciones lo demuestran.

En los últimos cuarenta años se ha discutido el sistema educativo perfecto, generalmente copias de otras naciones, cambiando la forma y no la esencia, ya no hablamos de primero de bachillerato, sino de sexto.

La educación se debate entre la capacidad de conceptualizar y la acumulación de información, se estudia para el examen mediato, para pasar de nivel, pero no para aprender a trasegar la oscuridad con la luz del conocimiento apropiado.

Las naciones deben desarrollarse integralmente entre las humanidades con la ciencia aplicada, para obtener como resultado el conocimiento con ética, partiendo de la base de la solidaridad de garantizar la continuidad en el tiempo.

En estos momentos de coyuntura educativa, aprovechada por los movimientos políticos, en vísperas de elecciones presidenciales, para enunciar en sus campañas reestructuración educativa, tema jamás tocado en el reciente pasado.

Nuestra nación sin memoria, recurrentemente como un loro mojado, repite siempre la misma historia, en la misma época electoral, olvidamos siempre ser estructurales, porque la coyuntura es la fórmula del éxito que posesiona en la silla presidencial.

La culpa de los malos resultados educativos los descargamos en nuestros jóvenes, olvidando que ellos no montaron el sistema educativo reinante, los muchachos son fruto de los que nosotros somos e hicimos.

Tan histórico es el problema educativo, que aún no hemos podido tener un país en equilibrio, las diferencias de todo orden entre las clases sociales altas y bajas es abismal.

La educación superior ha aumentado la oferta sin control, se discute la calidad de los programas, lógico cuando la calidad de los maestros es baja, porque somos fruto de un desequilibrio histórico educativo.

Las naciones avanzan a pasos gigantescos en tecnología, que da miedo el futuro inhumano, se producen y se prestan toneladas de bienes  y servicios secundarios, en una competencia desaforada por elevar los ingresos per cápita.

Los ingresos per cápita, es tomar todos los ingresos de la nación sobre el número de habitantes, para mostrar cuanto le toca a cada uno, o cuanto recibe cada uno, ¡nada más lejano de la realidad!

Sobre estos postulados de desarrollo, ¿Cómo podemos concebir un buen modelo educativo?, la educación es para la producción y no para el desarrollo humano, lo contrario es considerado un fracaso.

Sin adentrarnos en doctrinas económicas, como puede tener sentido la educación para la explotación humana, como puede tener sentido la educación para el exterminio del planeta.

Todos los modelo educativos que concibamos, sin apartar los intereses de dominación y subyugación de las clases dominantes, serán un fracaso.

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