CHRISTIAN FELBER, en su libro La ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN nos propone un modelo económico dentro del sistema capitalista, es decir, donde los precios sigan siendo los principales reguladores, en el que se incentiven los valores sociales y humanos qe realmente importan en las empresas. De ese modo, las empresas que fomenten la dignidad humana, sobre todo en el empleo, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social y la participación democrática y transparencia, serán premiadas con ventajas legales, podran pagar menos impuestos y recibirán más ayudas del Estado. Además, los propios consumidores. al ir a comprar, podrían ver, en las etiquetas de los productos, cuáles respetan más cada uno de estos valores.

A pesar de que pueda parecer utópico, a sólo un año de su puesta en marcha, 400 empresas apoyaban el modelo y más de 60 empresas ponían en práctica el balance del bien común, un equivalente del balance financiero pero con los cinco grandes apartados arriba indicados como referencia. Estas empresas se hayan en los siguientes países: Alemania, Austria, Italia, Liechtenstein, España, Suiza e Italia.

Para Christian Felber, una de las razones por las que este modelo funcionaría mejor es porque la confianza es más importante que la eficacia, ya que sin ella la economía, que está basada en el intercambio, no podría existir. Por lo tanto, unos mejores niveles en los indicadores de solidaridad, por ejemplo, serían más importantes que unos mayores beneficios reflejados en el balance financiero.

Uno de los ejemplos que pone Christian Felber para sustentar su teoría es una lista de empresas que se han regido por algo parecido a la economía del bien común, como la mayor cooperativa del mundo: la Cooperativa Mondragón. De esta cooperativa, Christian Felber nos dice que, si alguna de las empresas que componen la cooperativa se encuentra en dificultades económicas, puede ser rescatada a través de reducción de salarios con autorización previa de los trabajadores o incluso trabajar temporalmente en otras empresas de la cooperativa, pero no perder su empleo. Lo beneficios se reinvierten en nuevos proyectos y puestos de trabajo. Sin embargo, todos conocemos a estas alturas los difíciles momentos por los que está atravesando la compañía, especialmente el inminente cierre de FAGOR, perdiendo su empleo unos 900 trabajadores.

Quizá eso nos haga dudar de que la economía del bien común sea más resiliente que otros modelos a la crisis económica: al final, las circunstancias del contexto económico y las decisiones de los que detentan el poder a su favor: ese 1% de la población que tiene el 50% de la riqueza mundial pesan más que los modelos, pero en todo caso, debería generar simpatías a toda persona sensata y educada.

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