La economía es un juego del hombre donde unos pierden para que otros ganen, la ley del más fuerte, principio universal de sobrevivencia, lo grave del asunto es que muchos pierden sin poderlo manifestar.

La economía en sus principios puros, busca la racionalización equitativa de los escasos recursos, para tratar de conservar el equilibrio a través del tiempo, no es lógico entonces que unos pocos rompan el equilibrio.

El hombre en su tara implantada quizás minutos después de nacer, con su tendencia compleja de acumular sin equilibrio racional, idea alimentada por su familia nuclear, y la suma en sociedad, que eso es el éxito, ha alterado el orden normal del planeta.

La economía es un juego mortal del hombre, cuyo fin en esencia ha sido la de tomar para sí todo lo que pueda, sin importar las consecuencias de su afán desaforado por alimentar su ego de posesión, para ser el primero en las listas de fortunas de las más prestigiosas revistas, todo por el poder de no poder satisfacer sus vacíos espirituales.

En nombre de la economía sin equilibrio, el planeta viene perdiendo su orden universal, con problemas de calentamiento global, en Colombia, Casanare, una población de los llanos, la sequía está haciendo de las suyas, con pérdidas de animales, resecamiento de la tierra y escasez de agua potable.

Para los expertos una primera hipótesis, por causa del calentamiento global, gracias a factores económicos, lógico nuestras autoridades ambientales lo niegan y tratan de justificar de otras maneras.

La zona costera del atlántico, Santa marta, lleva varios meses que no llueve, fenómeno anormal a todas luces, con problemas de desabastecimiento de agua potable y grandes sequías.

Para nadie es un secreto que la forma de producción mundial de bienes y servicios está afectando el planeta, China reporta grandes contaminaciones en su atmosfera.

Recordemos que en la celebración de los juegos olímpicos en China, los deportistas revelaron problemas ambientales, y su preparación tuvo que ser súper especial, para sortear dicho problema.

Los gritos angustiosos de los conscientes y racionales ambientalistas, han tratado de universalizar la hora del planeta, la más reciente fue el sábado 30 de marzo, para que apaguemos todos los artefactos eléctricos posibles durante una hora.

¿Será que las factorías del mundo, sacrificaron algo de sus cuantiosas ganancias, para darle algo de respiración al moribundo planeta?

Está muy bien que los estados inculquen la cultura económica, sobre la base del ahorro, pero éste no puede ser solo monetario, debe ser sobre el uso moderado de los recursos.

Para los expertos los jóvenes salvaron la economía del siglo veinte, dado su jalonamiento a sus mayores, en la adquisición de bienes y servicios de consumo, opino que dicha tendencia sigue.

Ahora en gran medida, los jóvenes tienen sobre sus manos la oportunidad de tirarle un salvavidas al planeta, racionalizando el uso desmedido de bienes y servicios altamente contaminantes.

No quiero que me malinterpreten, cuando hago el llamado a los jóvenes, pensando en que los estoy acusando del desorden, es lógico que todos somos responsables por igual.

Lo que pasa es los jóvenes jalonan a sus mayores, como ya lo cite anteriormente, por ello pueden jalonarnos para racionalizar el consumo, así ello signifique una rebaja en las ganancias de los grupos económicos fuertes.

Sé que están pensando que con ello fomentamos el creciente desempleo que se está presentando, pero el mundo tiene que virar a la solidaridad de reconstrucción, campo que puede generar empleos limpios.

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