Ébola y miseria forman una siniestra pareja de baile que ha llevado a la muerte a casi 4.500 personas, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La virulencia de la epidemia parecía haber hecho, por fin, abrir los ojos y los corazones de los países más alejados de su foco.

Unas enfermeras al mando de la ONU cuidan enfermos de ébola en África

Llamamiento de la ONU para tratar el ébola

Puro espejismo, si tenemos en cuenta lo que ha revelado la ONU, que hace justamente un mes lanzó un mensaje desesperado para crear un fondo de ayuda rápida con el que atender a las necesidades más urgentes en la zona de África afectada. Cuando el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, creó este fondo para recibir las donaciones, después de un llamamiento humanitario que pretendía recaudar casi 1.000 millones de dólares (unos 781 millones de euros) para tratar el virus durante los próximos seis meses, sin duda no imaginaba que a estas alturas la solidaridad efectivamente recaudada no iba a pasar de 100.000 dólares (algo más de 78.000 euros), solo un 0,01% de lo esperado.

No es extraño que la directora de política de Sanidad global del organismo, Erin Hohlfelder, haya calificado el resultado con la comedida clasificación de “bastante decepcionante”. Para ella, las discusiones y la retórica que hasta el momento ha adornado las intervenciones de los líderes políticos, no se han traducido en servicios reales sobre el terreno, que puedan remitir la crisis.

Foto del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon

La ONU no pierde la esperanza

No por ello pierden en la ONU la esperanza de conseguir nuevas inversiones en las próximas semanas. Quizás haya que esperar a que el número de contagiados en Occidente se lo suficientemente importante como para que los dirigentes caigan en la cuenta de qur todo lo que no sea atacar la enfermedad en origen no es más que perpetuar sus resultados malignos en todo el planeta.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: