Al hilo de lo que está sucediendo en los últimos días en Madrid respecto al ébola y según cómo se están desarrollando los acontecimientos, uno no puede dejar de pensar en algunas cosas que te acaban situando al borde de la paranoia. Quizás no esté bien el decirlo, pero, ¿alguien se ha parado a pensar los nulos riesgos a nivel de identificación del autor que tendría acabar con enfermos de  este tipo?

Porque si nos ponemos a especular, en España, ahora mismo, se ha creado un verdadero problema de Estado alrededor del contagio de una auxiliar de enfermería y las causas que lo puedan haber provocado.

No hay duda de que el Gobierno fue responsable de la repatriación de dos enfermos infectados de ébola, con lo cual, técnicamente, se podría decir que la introducción del peligroso virus recae en su debe. Ahora bien, como se aseguró que se estaba en condiciones de adoptar las convenientes medidas de seguridad y que el riesgo de contagio era prácticamente inexistente, ahora que se ha producido comienzan las controversias sobre la causa.

Si la Administración no quiere reconocer ningún fallo en los protocolos de seguridad, no le queda otra que hacer recaer la responsabilidad del contagio del ébola en la propia infectada y en un error propio en su forma de actuar. Eso, obviamente, es lo que se ha hecho, aprovechando una supuesta confesión en un momento de lucidez, cuando parece ser que afirmó haberse tocado la cara con uno de los guantes. Desde ese momento, no ha podido hablar más y su estado es tan grave que se teme por su vida. Pero, ¿y si eso no ocurriera y estuviera posteriormente en condiciones de aclarar esas cuestiones y al final no hubiera tal fallo propio? Sin duda, el Gobierno se encontraría ante un problema aún mayor que el que tiene en la actualidad.

Y ahí es donde caben las especulaciones. Tal vez un poco enloquecidas, lo reconozco, pero especulaciones al fin. Porque, si es cierto que un fallecido a causa del ébola se considera que supone un “riesgo sanitario y profesional” y los protocolos de seguridad establecidos al respecto dicen que su cadáver debe ser inmediatamente incinerado, sin que se pueda realizar su autopsia, ¿cómo podemos estar totalmente seguros de la verdadera causa de la muerte?

Sí, lo sé, las conspiraciones tienen siempre un aire ridículo. Pero también lo tenían las dudas iniciales sobre el asesinato de Kennedy, o la posibilidad de que el tesorero Bárcenas pudiera haberse enriquecido con tanto dinero que antes entraba en su partido…

Imagen al microscopio del virus del ébola

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: