Muchos de nosotros, a la hora de comprarnos una nueva fragancia, nos inclinamos siempre por los perfumes. Sobre todo si nos referimos a personas cuyo problema es la poca durabilidad de las fragancias en su piel.

Es sabido por todos que las fragancias son elaboradas a base de extractos de aceites aromáticos, naturales o sintéticos, diluidos en agua y alcohol. La nota peculiar es aportada por los aceites. Mientras más alto es su porcentaje, más durabilidad de la fragancia. Por ello, un mismo perfume lo podemos encontrar en diferentes formatos:

Agua de colonia, que presenta alrededor de un 4% de aceites. De ahí que sean aromas ligeras y veraniegas;Agua de tocador (Eau de Toilette), que poseen entre un 8% y un 15%, dependiendo de la calidad y la marca, por supuesto. Estos duran hasta 3 horas.Agua de Perfume, que contiene entre un 15% y 22%. Duran desde 3 hasta 6 horas.

O sea, que si lo que pretendemos es oler a perfume por un buen rato, deberíamos optar por un perfume. Sin embargo, leyendo sobre este aromático tema, he encontrado una explicación super interesante sobre la diferencia entre Eau de Toilette y el perfume. Se refiere directamente a la diferencia cualitativa de los grados de alcohol etílico empleados en la elaboración de los dos tipos de fragancia, siendo superior, por supuesto, en el perfume. Y el hecho de que el extracto o perfume utilizado para ambas fórmula es el mismo, pero variando el porcentaje del extracto, que igualmente es superior en las Eau de Parfum.

Pero lo más curioso es cuando explican el efecto práctico de esta explicación. Vamos a imaginar que dos círculos invisibles nos rodean, uno a un palmo de nosotros, el otro a 2-3 palmos. Es en ese espacio que juega la volatilidad del perfume. Si utilizamos una Eau de Toilette, las notas olfativas llenarían el círculo más amplio, y por tanto, una persona a medio metro de distancia podría oler nuestra fragancia.

En cambio, con el perfume el espacio susceptible de ser percibido por la nariz se reduciría al primer círculo, a un palmo o más de nosotros. Califican así a la Eau de Parfum, como un perfume privado, pues sólo las personas que se acerquen a nosotros sería capaz de olerlo.

Entonces en aquellos casos que uno va por la calle y hueles una fragancia que te cautiva en un amplio espacio, y lo continúas oliendo cuando esa persona ya se ha marchado, seguramente estaría usando una Eau de Toilette.

Ya sabes, si eres de las que nos gusta ir dejando nuestra fragancia a nuestro paso o que nos arrebata abrir el armario y sentir nuestro perfume en nuestras ropas, entonces aprovecha estas navidades para regalar o pedirle a los reyes magos una Eau de Toilette. Recuerda que nuestra fragancia habla también de nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestras emociones.

Una opción interesante

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