El dueño de Vitaldent ha caído en desgracia. Es otra torre caída en este país nuestro donde las torres caen como castillos de naipes. Este tal Ernesto Colman llegó a España en los años 90 con doscientas mil pesetas en el bolsillo para iniciar una nueva vida. Inició su actividad comercial vendiendo prótesis que hacía él mismo por las clínicas dentales. Pero el señor era listo y pronto se dio cuenta de que había un nicho de mercado sin explotar en la salud dental española: la necesidad de tratamientos baratos que democratizaran los servicios dentales.

Ernesto Colman abrió su primera clínica dental low cost en Madrid en 1990, un año después sus clínicas empezaron a expandirse a lo largo y ancho de España gracias a un sistema de franquicias que acercaba los tratamientos dentales baratos a las clases humildes. Los dentistas que se estaban forrando en sus consultas pronto pusieron sus gritos en el cielo. El protésico dental uruguayo les estaba hundiendo los negocios con unos precios baratos que no se habían visto anteriormente por estas tierras.

Este hombre, ahora acusado de blanquear dinero negro y de no pagar a Hacienda todo lo que tenía que pagar hizo mucho más por los pobres de este país que el Estado. En España la Seguridad Social no te cubre un empaste, ni una limpieza. Sólo hacen por la Seguridad Social revisiones y retirada de piezas dañadas. Este Estado que ahora mete en la cárcel a Ernesto Colmar, el dueño de las famosas clínicas dentales más famosas, debería valorar lo bueno de las Clínicas Dentales Vitaldent: unos precios pagables por las clases trabajadoras de un país cuya Seguridad social no cubre la salud dental de sus ciudadanos.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: