Un post que nos habla de lo difícil que se nos hace despedirnos de nuestra mascota

¿Por qué duele tanto perder a nuestra mascota? Cuando comienzo a escribir acerca del dolor que sentimos por la pérdida de nuestra mascota, se me llenan los ojos de agua. Los humanos somos seres que sentimos y necesitamos cariño y amor.

Nuestras mascotas nunca nos piden nada a cambio, nos quieren siempre, e incluso cuando necesitamos hablar, nos refugiamos en ellas. Y es que cada animalito es diferente y nos transmite también diversas sensaciones. Es como si nos hablasen en cada momento en un tono que toca nuestro corazón.

Con las mascotas compartimos nuestra vida, nuestras alegrías y tristezas, sentimientos que solo ellas y nosotros conocemos, en definitiva, toda nuestra alma y ser. Ellos nos miran con aquellos ojitos llenos de ternura y lealtad recibiéndonos siempre con todo el amor del mundo.

Cuando se van, despedirnos nos cuesta muchísimo, tanto que durante meses incluso toda nuestra vida les echamos de menos y les recordamos con el mayor cariño del mundo. El sentimiento aflora por nuestra piel y las lágrimas ahogan nuestros ojos y a nuestro corazón.

No podemos olvidarnos de hablar de los diferentes ciclos de vida de cada animal. Por ejemplo, el promedio de vida de un perro se encuentra entre los 10 y 13 años. Parece un montón, pero en realidad es corto, aunque eso si lleno de muchas aventuras.

Posiblemente, mientras usted lee este modesto artículo, le vendrán a la mente infinidad de recuerdos y vivencias vividas con su buen amigo o amiga de viaje. Puede que me equivoque, pero seguro le viene a la mente las veces que llegaba enfadado o enfadada por algo y ahí estaba su mascota esperando con su mejor alegría para hacerle feliz, o cuando le acompañaba en esos momentos de relax o necesidad.

Seamos sinceros y hablemos desde nuestro corazón, la pérdida de nuestra mascota es muy dura, siempre que usted sea una persona llena de sentimientos buenos, porque también es verdad, que muchas son las personas que les da igual si su mascota vive o no, e incluso, las dejan solas en la orilla de una carretera sin importarles nada.

En muchos casos, el amor, la lealtad y el cariño que recibimos de nuestras mascotas, es mayor que el que podamos recibir de las personas que nos rodean. Puede que este sea el motivo por el que sufrimos tanto, cuando ese ser que tanta compañía nos ha regalado se va para no volver nunca.

Les puedo asegurar que tengo un gran nudo en la garganta mientras hablo de las mascotas, porque lo que ellas nos regalan nadie lo puede hacer. Dale todo el cariño que puedas y recuerda que ellas también sufren y no se merecen ser maltratadas.

Son el mayor regalo que la vida nos puede hacer y también las que más nos enseñan. El sentimiento sale de los más profundo de nosotros y es lo que todavía muchos y muchas no conseguimos entender con claridad.

Las mascotas las recordamos y siempre nos viene a la mente los momentos especiales y mágicos que hemos vivido junto a ellas.

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