Mariposa

Hay dos palabras que tengo reservadas para vos, son antiguas, tan usadas, como las rosas para enamorar, o decorar el sepulcro. Tal vez las has oído antes, quizás te las han dicho, pero las reservo como una posibilidad que se labra, por correspondencia natural de mi alma a tu encantadora insistencia.

La otra tarde, cuando me llevaste al parquecito a ver el atardecer, se inició en mí la pregunta, y... ¿por qué no aceptarte en mí? Eres tan perfecto que me asustas; quizás sea, como me dijeron por ahí, una mascarada que oculte tu perversa realidad, o ¿ la culpa de un criminal en serie rondando su próxima presa?; aunque otro llame a tu dulzura como una mera obsesión, o las acechanzas de alguien que solo busca cazar, para luego diluirse; me pregunto si algún día te diluirás, es lo único que importaría realmente, pues de algo habremos qué morir.

Algunos creen, que pasarás del encanto a la rutina, sin alcanzar a entender que eso sería lo mejor. El encanto sin realidad, es solo un juego que nos deja suspendidos en las trincheras de lo irreal; es la realidad del día a día, la que me desafías a pensar con vos.

¿Te has dado cuenta que mi ánimo es variable?, ¿te has detenido en qué pasaría si soy yo, la que luego me aferro a vos? ¿has sopesado que me encanta estar en pijama días enteros, las películas de amor, los viajes a lugares mágicos, y a veces cocinar, solo sancochos de sobras? ¿ has pronosticado que mi distancia hacia vos, esconde mi tendencia a fundirme en ti cuando te ame?.. aún así ¿te maravillarás conmigo? cuando me sientas cierta para vos, ¿seguirás encantándome? Pues de lo contrario te diluirás.

Piénsalo, pues esta mariposa, te advierte: soy una empresa titánica, en serio ¿la quieres para tu vida?

Guardo las palabras, porque eres tan perfecto que asustas. Sigues regalándome detalles, letras, risas que tenés razón, me hacen soñar. Tal vez, es posible hallar al lado de un hombre cierto, cotidiano, y por ello valiente, el amor con el que cuando tenía doce años ya empezaba a presentirme. Cuando pasen los años, ¿áun suspirarás, como lo hiciste ayer al verme?.

Algunos creen que no. Que el encanto se escabulle, que la costumbre nos abraza demoliendo el aire que inventa los poemas. Me preguntas ¿qué pienso yo? Pienso que puedes ser hombre, de una especie de amantes en extinción; o a menos, que tenga razón quien dice que seas un artificio que busca tan solo que pasemos la noche juntos.

Precisamente, dices que hay una manera de salir de dudas, dices que la manera, es pasar juntos una noche, a ver si el encanto se va, o se queda para abrigarnos. Mientras el poeta solo mira el jardín, tú lo has regado día a día, con aguas tibias que permiten brotar las flores perdidas en la raíz.

Estos meses han servido para saberte tan diferente a él. Y eso empieza a gustarme, quizás a preferirlo. Bien dice el dicho que la constancia vence lo que la dicha no alcanza; y mientras mi dicha se diluye en embestidas de ausencia, tu constancia me construye en ataques feroces de romance. Mientras la dicha se diluye, en inseguridades de nunca acabar, la constancia me afirma en seguridades que nunca antes conocí. Mientras la DICHA me opaca, sin reconocerme, incluirme, o nombrarme; la CONSTANCIA me empieza a abrazar con nombres inventados solo para mí.

A estas alturas mi dulce Uruguay, empiezo a creer que sos gigante, y que mi patria me quedó pequeña; pues finalmente no solo de pan vive el hombre, o bueno, por lo menos esta mujer también necesita el helado y el chocolate.

Por ahora, guardo dos palabras para vos. Mientras la dicha se diluye, o no lo sé, quién sabe, no podés culparme de dar toda la oportunidad a la dicha que ha sido él, y quién sabrá si tal vez, renazca como las águilas.

¿Sabes? cuenta la ornitología que al encontrarse en el lugar propicio, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego de hacer esto, esperará el crecimiento de un nuevo pico con el que desprenderá una a una sus uñas y talones. Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzara a desplumar sus plumas viejas. Finalmente, después de cinco meses muy duros, sale para el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años mas de vida. Tal vez, eso ocurra con mi poeta incípido, y renazca para mí, como el águila amorosa que puede ser.

Tú cóndor, él águila, yo mariposa; la vida nos espera y decidirá. Mientras, guardo para vos dos palabras .

Cóndor

Aguila

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