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Ideas descabelladas las hay para todos los gustos pero todas tienen un fin, atraer turistas que buscan experiencias nuevas. Después de dormir en una cueva prehistórica, un tonel de vino, un campamento indio o un tubo-hotel, ¿porque no dormir en un pajar?. Esta nueva modalidad de turismo parece que está triunfando pues hay muchos cliente que les fascina romper con la idea tradicional de alojarse en un hotel.

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Cerca de Hamburgo el Hotel Herrenhans en Salderatzen ofrece estar en contacto directo con la naturaleza con un ambiente de granja tradicional donde no falta detalle, animales, herramientas de campo, naturaleza por todas partes y pajar. Esta modalidad de alojamiento está pensado para personas que no van buscando lujo y comodidad sino que desean experimentar lo que se siente durmiendo se forma rural como se hacía en la antigüedad.

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También algunas parejas que van buscando otra forma de hacer el amor pues ya se sabe que la monotonía acaba por matar la relación, eligen la experiencia del pajar como una nueva opción. Lo que más ha sorprendido a los encargados del lugar son algunas reservas para pasar la luna de miel de parejas que se acaban de casar. Comer platos típicos del campo frente a una fogata al anochecer, paseos a caballo o en bicicleta de montaña, tiro al arco, senderismo, etc, son algunas de las actividades a realizar.

Los precios son muy módicos pero no son precisamente clientes pobres los que eligen dormir en un pajar pues aseguran los trabajadores de hotel que llegan personas muy importantes de la ciudad. Solamente tienen un objetivo, rebolcarse entre la paja del pajar. Y por supuesto, está totalmente prohibido fumar.

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