En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme… Con esas palabras el gran autor español Miguel de Cervantes comenzó la obra maestra de literatura española titulada: “El ingenioso idalgo Don Quijote de la Mancha.”


La obra nos relata los sucesos de un hombre y su escudero, Don Quijote y Sancho Panza. Este primero al leer tantos libros de caballerías acaba loco y creyéndose que es uno de los protagonistas de dichas obras. El escudero por las promesas del caballero le sigue en su camino. A medida que trascurre la novela veremos que la influencia de estos dos personajes se va extendiendo del uno al otro dando paso en Quijote a una sanchificacion y de Sancho a una quijotización.


Uno de los motivos por los cuales la obra es el lo que es hoy en día es porque en algún momento cada uno de nosotros hemos sido Quijote o Sancho, en el sentido de que todos hemos tenido ilusiones, sueños, deseos por los cuales hemos luchado y de pronto hemos visto como todas esos sueños se han visto truncados, de igual manera cuando pensábamos que estábamos derrotados por la sociedad y pos su monotonía hemos hecho algo, hemos conocido a alguien y ese algo o alguien nos ha hecho volver a ser Quijote.


La aventura que recorren Quijote y Sancho Panza no es solo un camino material sino que recorren un viaje de autodecubrimiento, podemos ver como en los primeros capítulos esta perdidamente enamorado de sus ideales tanto que para hacerlos reales tuvo que inventarse a un personaje del que se pudiera enamorar en la vida real, Dulcinea del Toboso.

 “La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura.”

 

Incluso ya en su primera salida D. Quijote al nombrarse caballero y comenzar con su camino tiene un choque con la realidad. Como podemos en el capitulo IV:

“¿Qué hicierades vosotros en confesar una verdad tan notoria? La importancia esta en que sin verla lo habéis de creer, confesar, afirmar, jurar y defender; donde no, conmigo sois en la batalla.”

 

En él, el protagonista intenta imponer sus ideales a unos comerciantes toledanos, obligándoles a decir que su amada Dulcinea del Toboso es la más bella del mundo sin dejarles otra posible elección y teniendo que afirmarla sin conocerla. Esto provoca que los comerciantes le apaleen y es que en aquel entonces como hoy en día el ir imponiendo unos ideales provoca grandes conflictos e incluso guerras.

 

Los ideales son un arma de doble filo, ya que nos sirven como guía y nos hacen seguir un camino. Sin embargo en el momento que lo sacamos de lo que somos cada uno de nosotros esos ideales pueden chocar fácilmente con los de otras personas, ya que son unipersonales pero siempre dentro de una moralidad generalizada, no está bien matar, no es correcto robar…

 

Al contrario que D. Quijote que comienza el camino en pos de sus ideas, Sancho le sigue por las promesas que el primero le hace, como que será el gobernador de una ínsula, teniendo en común que los dos comienzan por sus sueños, pero sin embargo Sancho sigue más lo material y D. Quijote lo ideal.

 

En el segundo tomo vemos como la mentalidad de los dos protagonistas va alcanzando los matices opuestos. D. Quijote que ya a sufrido bastantes percances por su locura y a sufrido los golpes de la realidad por sus sueños va apartándolos poco a poco y dejando paso a la realidad, sin embargo Sancho que finalmente se hizo con una ínsula va teniendo cada vez más cercanos sus sueños, y esa parte que veía más alejada ahora es mucho más cercana.

 

Pero hay una parte importante en cada una de nuestras ilusiones que no podemos olvidar y es lo que nos rodea. En varios momentos de la obra podemos ver como hay gente que ayuda a que el sueño de D. Quijote parezca más real, como puede ser al final de la obra la figura de D. Antonio en el capítulo LXII que aquí podemos leer:

Y en las espaldas, sin que lo viese, (…) le escribieron con letras grandes: “Este es D. Quijote de la Mancha”. (…)

Admirabase Don Quijote de ver que cuantos le miraban le nombraban y conocían;

 

Esto nos hace ver como hay gente que consiguió que su sueño estuviese un poco más cerca.

 

Al final de la obra, con la muerte de D. Quijote ya habiendose recuperado de su locura, y Sancho recuperado de su Quijotizaión le da un sentido a todo el camino que recorrieron. El mayor exponente de todo esto lo podemos ver en:

“La mayor locura que puede hace un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía.”

 

Esta frase, que resume en pocas palabras, el sentido de nuestros sueños, y es que vale más la pena tenerlos y que no se cumplan, a morir sin haberlos tenido ni haber luchado por ellos.

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