Los días pasan como alfileres. Lejos ya quedaron esos días en los que no cesábamos de expresarnos con siempre un rostro nítido y longevamente feliz, tiempo en que nada, ni los males que nos intentaban asolar, nos causaban impedimento para continuar con soltura y humildad, nuestro camino a pies juntillas.

Tal vez fue él, no lo descarto, es más, intensifico esa hipótesis.

El tiempo nos ha desgastado, nos ha confiado, desvinculado y clavado una estaca por la espalda. El tiempo hace que duela, el tiempo provoca la desesperación y corrompe el bienestar para así intercambiarlo por la sustancia que lo produce: la indeterminación.

¿Cómo, si no, se forma el tiempo? La duda, la ignorancia, la desesperación…, muchos dícense llamar padres del cronómetro, y de que éste vaya sumamente lento ante ojos humanos, y vivacísimamente rápido tras espaldas de enamoradas parejas.

Sea, si todos somos parejas, no existiría el tiempo, y como todo ser humano con determinación considera amor como fundamental, para ello, para ellos, se creó la llamada distancia, y esta será la historia que relataré en primera mano, aquí y ahora.

Todo el mundo sabe que el tiempo es, aunque suave, eso sí, traicionero, con todos los seres humanos que habitamos este indeciso planeta. Bien sea directa, bien indirectamente, el tiempo siempre será un incómodo acompañante en nuestras vidas. ¿Por qué? ¿Porque tendría que haber de todo? Quizás sea así, pero el tiempo, a lo largo de toda la Creación y posterior Historia de nuestra Tierra, ha creado la predeterminación de causar dolor a todo aquel que se cruce por su camino. Y así fue. Día a día, el tiempo para cualquier ser humano pasaba lento, horripilante y, en ocasiones, dañino para todo el Hombre, véase en reuniones molestas, visitas de horrenda incomodes, aburrimiento excesivo, llanto prolongado, y millones, por no decir billones de situaciones cotidianas y, circunstancialmente, asfixiantes de un individuo. Resalto: de un individuo, porque aunque durante largo tiempo fue así, nuestras neuronas procesaban posibles soluciones para el transcurso itinerante, vago y paulatino del tiempo, e inventaron, cómo no, las relaciones. ¿Qué son las relaciones? Conjunto de dos personas que forman una pareja la cual está a gusto uno con otros y ambos se aman. Vale, ¿y qué?, pensó el tiempo. Para él, el hecho de unirse dos perdonas en una sola le parecía un avance estúpido para intentar erradicarlo, pero se equivocaba. Poco a poco todas las personas de este pedazo de tierra y polvo sumamente embarrado buscó su media naranja hasta hallarla finalmente, y una vez con ella, disfrutar. Gozándose unos con otros no notaban el transcurrir del tiempo, un tiempo obtuso y receloso que no llegaba a ninguna parte, ni podría hacer nada para evitar ampliar su velocidad cada vez más. Por este motivo se inventó la distancia. ¿Y qué es la distancia? El hecho de que dos cuerpos enamorados se encuentren lo suficientemente lejos como para remitir en orgasmos. Sí, cada vez más personas de este vasto Universo se aman más estando lejos que cerca. Y yo que creía que eso solo ocurría con las suegras. En fin, ¿qué será lo próximo? ¿un amor marciano? El tiempo nos ha cegado de tanto mirar más allá de nuestras posibilidades, y por esta ceguera ahora somos capaces de visualizar cosas que están más lejos. Claro, el tiempo fue inteligente, al estar separados, para la pareja también pasa muy lento. Incluso el doble. Es injusto.

Y ésa es mi hipótesis. El tiempo nos fue muy corto mientras estábamos con los labios pegados como velcro, sin embargo, a medida que nos fuimos separando, el tiempo liberó la contienda entre nosotros y lanzó estacas traducidas en minutos que lenta y dolorosamente fueron siento insertadas sin piedad en nuestra alma, corazón y sique. Y aquí seguimos, por ahora, segregados. Siendo simples marionetas y siervos de esta larga vida esclava. ¿Cuánto tiempo aguantaremos? Eso lo decidirá el tiempo.

Autor: Alejandro Betancort Céspedes

 

(Esto son simples palabras que escribí sin hacer uso de mis pensamientos según lo que sentía cierto día. Quise dedicarle tiempo al tiempo. Tiempo que tan despiadado ha sido conmigo y mi pareja estos últimos años. Espero les guste, y no os esmeréis demasiado en encontrarle toda la lógica al texto, esto simplemente son divagaciones de un loco enamorado)

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