Aunque lo seres humanos por naturaleza estemos hechos para llevar una VIDA en pareja, hay personas que deciden pasar toda su vida solas. Hay otras que, por cualquier circunstancia, sólo eligen estarlo en un determinado momento de su vida, ya sea por una separación dolorosa o simplemente porque a veces necesitan un tiempo de soledad para reflexionar.

A pesar de que la idea de cerrarse al amor en ocasiones suele comportar malos resultados a largo plazo, lo cierto es que hay personas que se niegan a tener una relación. Por otro lado algunos prefieren relaciones no duraderas. Suele darse en los casos de decepciones amorosas o por algún tipo de desengaño. Es recomendable no optar por la opción de cerrarse en sí mismo renunciando a cualquier tipo de compañía y cariño. Antes que descartar esta realidad, quizá sea mejor pensar en quién somos y qué buscamos en ese momento. Se puede disfrutar de la soledad sin cerrar las puertas a quien pueda aparecer mañana.

Si eres capaz de sentirte sol@ y no creer en un futuro incierto y mucho menos en rechazar una mejor opción a largo plazo, acabarás aceptando el sentido coherente que ofrece una vida en compañía. Si por el contrario no crees que despiertas el interés por alguien ahora o lo despertarás más tarde, y apuestas por permanecer sol@ sin poner límites a tu conciencia seguramente encontrarás las herramientas que te hacen disfrutar de una SOLEDAD duradera hasta conseguir llenar el vacío que el resto de las personas ansían.

De una manera u otra, nace en nosotros la tolerancia hacia el prójimo como una llamada a lo desconocido, y albergamos la búsqueda constante que entre nosotros parece hacernos iguales, sin recurrir al principio que nos persigue desde que nacemos, y es el hecho de que somos y seremos SERES SOCIALES.

Una vida en soledad

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